Tres años lejos de la Tierra: el desafío psicológico de los astronautas que viajarán a Marte
- El documental 'Marte, el adiós más largo', de La noche temática, explora cómo se prepara la NASA para afrontar sus consecuencias psicológicas
- La soledad también enferma: cómo afecta el aislamiento social a nuestra salud

Imagen con un astronauta y el planeta Marte
Viajar a Marte supondrá enfrentarse a condiciones extremas: radiación, recursos limitados y meses de convivencia en un espacio reducido. Pero hay un desafío menos visible que también preocupa a los científicos: ¿cómo soportar tres años lejos de la Tierra y de las personas que queremos?
El documental 'Marte, el adiós más largo', de La noche temática, aborda esta pregunta a través del trabajo del psicólogo de la NASA Al Holland y de los testimonios de astronautas y familiares que conocen las dificultades de vivir separados durante las misiones espaciales.
El aislamiento, uno de los grandes retos de viajar a Marte
La preparación psicológica resulta fundamental para una misión de semejante duración. No basta con seleccionar astronautas preparados técnicamente: también deben saber convivir, comunicarse y resolver conflictos en condiciones extremas.
"La privación del contacto social es un gran problema. Le quitas a esa persona una importante fuente de fortaleza", advierte Holland.
El psicólogo explica que la selección de las tripulaciones debe tener en cuenta la capacidad de trabajar en equipo y de mantener relaciones estables bajo presión.
La astronauta de la NASA Kayla Barron conoce bien el coste personal de esta profesión. Cuando decidió presentarse al programa de astronautas, tuvo que hablar con su marido, Tom, sobre cómo cambiaría su vida familiar.
"Para ser sincero, no sé cómo se desarrollarían esos tres años", reconoce Tom Barron al imaginar una misión a Marte.
La experiencia de la astronauta Cady Coleman y su familia también permite comprender que las misiones espaciales no afectan únicamente a quienes abandonan la Tierra, sino también a quienes permanecen esperando su regreso.
Cuando quien se queda en la Tierra es un niño
El hijo de Cady Coleman, Jimmy, tenía siete años cuando su madre fue asignada a una estancia de seis meses en la Estación Espacial Internacional. Años después, todavía recuerda el momento del despegue.
"Fue en ese momento cuando me di cuenta de que mi mamá se había ido de verdad, que ya no estaba en este planeta", relata Jimmy, al recordar cómo vio elevarse el cohete y sintió que su madre se alejaba de él.
Durante la misión, las videollamadas se convirtieron en una forma de mantener el vínculo familiar. Madre e hijo compartían pequeños momentos cotidianos, como jugar al tres en raya, aunque los problemas técnicos y la distancia hacían que no siempre fuera fácil comunicarse.
"Era difícil de comprender para mí. ¿Por qué se había ido para tanto tiempo?", confiesa Jimmy, que reconoce que intentaba aparentar que todo iba bien para no preocupar a su madre.
Coleman también recuerda la frustración de no poder hablar con su hijo cuando fallaban las comunicaciones y lo difícil que debió de resultar para un niño tener que esperar pacientemente para volver a verla.
Millones de kilómetros sin comunicación inmediata
A diferencia de las misiones a la Estación Espacial Internacional, los astronautas que viajen a Marte no podrán conversar en tiempo real con sus familiares. La enorme distancia provocará retrasos en las comunicaciones, dificultando incluso los intercambios más cotidianos.
"El problema es que en un viaje a Marte no dispondremos de comunicaciones en tiempo real", señala Holland.
Para afrontar esta separación, los investigadores estudian herramientas capaces de mantener la sensación de cercanía. La pionera en tecnologías inmersivas Jacki Morie trabaja con entornos virtuales que podrían ayudar a los astronautas a sentirse acompañados mediante experiencias y recuerdos compartidos.
Sin embargo, ninguna de estas tecnologías puede garantizar que desaparezcan los efectos del aislamiento.
La astronauta de la NASA Cady Coleman junto a su marido y su hijo Jimmy5
El regreso a casa, otro desaf��o psicológico
La misión tampoco terminará necesariamente cuando los astronautas vuelvan a pisar la Tierra. Después de años alejados de sus familias, deberán recuperar su lugar en una vida que habrá continuado sin ellos.
Si te desconectas por completo, no te sentirás perdido en el espacio, sino perdido en la Tierra
Holland advierte de que mantener los vínculos durante la misión será esencial para facilitar ese reencuentro. "Si te desconectas por completo, no te sentirás perdido en el espacio, sino perdido en la Tierra", reflexiona el psicólogo.
'Marte, el adiós más largo' recuerda así que la exploración espacial no depende únicamente de nuestra capacidad para llegar a otros planetas, sino también de conservar aquello que nos une a nuestro propio mundo.
