'Nada que perder', la película que hizo llorar al público de Cannes y cuenta con una poderosa Virginie Efira
- Delphine Deloget debutó con esta película que se presentó en Cannes
- Nada que perder, ya disponible en RTVE Play

'Nada que perder'

Sofiane es un niño de 10 años que se ha quedado solo en casa porque su madre se ha tenido que ir a trabajar y su hermano mayor tiene ensayo de trompeta y aun no ha llegado. Como tenía hambre, se pone a freír patatas y el aceite hirviendo le salpica en el pecho, además de quemar la cocina. Su hermano Jean-Jacques llega a casa y lo tiene que llevar al hospital, porque no consiguen localizar a su madre.
A partir de ahí, arranca una historia que hace reflexionar sobre si las medidas y los protocolos que activa el sistema son los correctos para un niño que solo quiere estar con su madre y con su hermano. La película Nada que perder (Rien à perdre, Francia-Bélgica/2023) está protagonizada por Virginie Efira, que se mete en la piel de Sylvie Paugam, una madre soltera que ha dejado a sus dos hijos en casa porque trabaja por la noche de camarera en un bar para poder sacarlos adelante.
Tras recogerlos en el hospital, Sylvie y sus dos hijos vuelven a la normalidad, conservando la especie de caos que caracteriza a su vida diaria. A pesar de las reiteradas llamadas, la visita de los servicios sociales les coge por sorpresa, y en ese mismo momento se llevan a Sofiane a una casa de acogida. El pequeño, que es muy nervioso y tiene ataques de ira, no quiere marcharse de su casa, pero no le queda más remedio.
'Nada que perder'
Imperfecta, impulsiva y desesperada
En esta película, la actuación de Virginie Efira como Sylvie ha sido muy alabada por la crítica debido a la intensidad con la que retrata a una madre imperfecta, impulsiva y desesperada frente al sistema legal y los servicios sociales. Cuanto más lucha para que su hijo vuelva a casa, más se complica la situación a pesar de que ha cambiado de trabajo -ha conseguido un puesto de día en un call center- y acude periódicamente a las reuniones de madres y padres que se encuentran en la misma situación, aunque estas reuniones le resultan desalentadoras.
Nada que perder es el debut como directora de Delphine Deloget y fue presentada en el Festival de Cannes. La película arranca con un tono más distendido, donde el incidente de la quemadura ha quedado en una herida sin muchas consecuencias, pero la trama va mutando hasta una situación desesperada para toda la familia. Sylvie siente que se tiene que ocupar, y que que se puede ocupar de todo, aunque las circunstancias la sobrepasan hasta llegar prácticamente al colapso.
Reparto de lujo
Virginie Efira aporta un salto cualitativo a un filme que podría haberse quedado en un drama si más, sin embargo, la interpretación de la actriz sirve de gancho para llegar hasta el final de un guion que cada vez plantea una solución más difícil. Las aristas del personaje de Sylvie ponen sobre la mesa las costuras de un sistema que quizás no proteja como debiera.
'Nada que perder'
Esta madre a la que le han quitado a su hijo consigue despertar un sentimiento de empatía en el espectador, a pesar de los errores que ha cometido. Sin embargo, en el otro extremo se sitúa el personaje que interpreta con mucha consistencia India Hair que se mete en la piel de una trabajadora social, cuyas decisiones e informes alejan aún más al pequeño Sofiane de su madre y de su hermano.
Otro de los personajes centrales de la trama es el hermano mayor, Jean-Jacques, al que da vida el actor Félix Lefebvre. Es de lejos el más centrado y el menos problemático de los tres, al menos, ha conseguido superar sus problemas más graves: perdió a su padre cuando era muy pequeño, y aunque tuvo problemas con la alimentación, ahora intenta aprender un oficio y forjarse un futuro. El fuerte desequilibrio que está afectando ahora a su familia hace que el joven vuelva a atravesar dificultades pasadas que creía tener más que superadas.