'Maestros de la Costura Celebrity 2' cierra el pase a la semifinal con la expulsión de uno de los aprendices favoritos
- Los aprendices se juegan el pase a la semifinal en una gala muy emotiva en la que participaron sus familiares
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Tras la doble expulsión del pasado programa, el taller de Maestros de la Costura Celebrity 2 amaneció con más espacio del habitual. Cada vez quedan menos aprendices y todos los restantes comparten un mismo objetivo: sobrevivir a la octava gala y colarse en la ansiada semifinal.
La primera prueba de este octavo programa animaba a los aprendices a plasmar su esencia en una prenda que aunara tradición y modernidad. Pero, en muchas ocasiones, es complicado realizar ese viaje interior en solitario y, por eso, los jueces decidieron traer al taller a aquellos que mejor los conocen: sus seres queridos. Mario, Beatriz, Silvia y Jorge tuvieron la oportunidad de coser junto a sus madres, que orgullosas compartieron algunas de las anécdotas y momentos más tiernos de nuestros aprendices. Gracias a ellas entendimos sus personalidades: el empoderamiento de Beatriz, el perfeccionismo de Silvia, la alegría de Mario o la profunda pasión de Jorge. Por otro lado, Josie recibió la ayuda de su amiga y confidente Beatriz, estilista también de las Nancys Rubias. Por último, Pau contó con el apoyo de su novia Ainhoa.
La única persona que cosía sin acompañante era la inquieta María Escoté, que se negaba a perderse esta prueba y decidió ponerse también manos a la obra. Para su sorpresa, apareció su madre, aquella que le introdujo la pasión por la moda y que nos ha permitido disfrutar del arte de nuestra diseñadora favorita. “Con los retales hacíamos los mejores vestidos de Barbie. Ella es restauradora de tejidos y siempre ha sido muy exigente conmigo”, comentaba orgullosa María. El gran vencedor de la prueba fue Mario, que creó un fantástico vestido de chulapo y ratificó su enorme evolución durante el programa. “La abuelita, que era modista, nos ha acompañado hoy. Somos ahora tres generaciones de modistas: la abuela, mi madre que está aquí de pinche y yo que voy a por la final”, afirmaba Mario.
El arte moderno provoca el caos en la prueba por equipos
En este octavo programa, los aprendices han viajado hasta Cáceres para descubrir el legado de Helga de Alvear, la mujer que cambió la forma de mirar el arte contemporáneo y transformó el panorama artístico español, dando lugar al Museo de Arte Contemporáneo Helga de Alvear. Allí, aprendieron que el arte moderno y la moda no son tan diferentes. En ambos el artista tiene que transmitir algo especial y ese era el objetivo de esta prueba. El reto consistía en convertir dos obras de arte contemporáneo pertenecientes al museo en prendas.
Los aprendices se enfrentaron a una de las pruebas más indescifrables de la edición. Primero, debían interpretar la intención del artista en la obra y, acto seguido, confeccionar una prenda que transmitiera la misma idea. Ninguno de los dos equipos consiguió convencer a los jueces con los primeros bocetos, pero Beatriz, Pau y Jorge consiguieron reconducir la confección por el buen camino. Mientras, el equipo verde naufragó una y otra vez y fue incapaz de encontrar soluciones. Lo que no sabían los jefes de taller es que, en pocos minutos, cambiarían de equipo por sorpresa. Bea, que venía de hacer un gran trabajo, se vio abocada al caos del equipo verde. Mario, un capitán sin rumbo, aterrizó con gran fortuna en un equipo que avanzaba a velocidad de crucero. Finalmente, el equipo naranja logró confeccionar una prenda de nivel, mientras el equipo verde decepcionó al jurado. Mario, Pau y Jorge aseguraron su puesto en la semifinal y Beatriz, Josie y Silvia se prepararon para un foso de infarto.
El regreso de Alejandro Palomo
La sostenibilidad y la reducción del impacto ambiental fueron los ejes centrales de la prueba propuesta por Alejandro Palomo, que consistió en crear una chaqueta mediante la reutilización de toallas de baño. Pero, tal y como suele ocurrir, el reto contaba con dos variantes clave: orden y tiempo. Beatriz Luengo utilizó así su imperdible y pidió la ayuda de Pau durante 20 minutos. Este, experto en la confección de chaquetas, allanó el terreno de la cantante y le marcó el camino para presentar una chaqueta oversize que enamoró al jurado. Josie, sin embargo, dejó a un lado los patrones y creó a ojo un kimono inspirado en el balneario de la familia de Pau, al que deseaba poder acudir pronto junto al resto de sus compañeros.
Finalmente, Beatriz y Silvia sellaron su pase a la semifinal y Josie fue eliminado. Con la miel en los labios y con la sensación de haberse quedado a solo un paso, el estilista se mostró muy orgulloso: “No me voy triste, me voy muy contento con los programas que he hecho. Gracias a todos, me lo he pasado increíble. Os espero en Villa Josie para coser allí todos juntos”.