Nueva explosión poblacional de la polilla de boj en Navarra
- La expansión de la polilla del boj afecta ya a toda Navarra y genera preocupación por su impacto en los bojedales y el paisaje natural.
- La mayor explosión poblacional registrada de la polilla del boj se extiende por toda Navarra, con especial incidencia en varias localidades pirenaicas. La plaga amenaza los bojedales, preocupa a los vecinos y mantiene en alerta a los responsables forestales.

Polilla del boj en el Alto de Loiti.RTVE
Este principio de verano la invasión de polillas del boj (Cydalima perspectalis) ha llegado a toda Navarra y con más fuerza a varias localidades pirenaicas como Romanzado, Leache, Bigüezal o Ezprogui. Ya en 2019 causó cierta alarma en poblaciones de la cuenca de Pamplona y valle de Esteribar aunque esta explosión poblacional podría ser la más grande registrada hasta la fecha.
La especie exótica invasora es muy molesta aunque inofensiva para los humanos, sin embargo, resulta especialmente dañina para el medio natural. En su fase de oruga atacan los bojedales hasta dejarlos completamente secos, algo que destruye el paisaje y aumenta el riesgo de propagación en caso de incendio.
Además, la puesta de huevos de cada hembra es tan numerosa que pueden llegar a hacer hasta 3 generaciones en un año propagándose así con rapidez, algo que preocupa a los vecinos de los pueblos afectados. Guadalupe Aguerre, dueña del Centro Hípico Arbayún se encontró las instalaciones repletas de polillas y recurrió a su aspiradora. En total, aspiró más de 5 kilos con los que posteriormente decidió alimentar a sus gallinas. Ángel María, vecino de Aldunate, ha observado más polillas que nunca cerca de su casa y comparte que hace unos años se metieron en su porche y “lo dejaron completamente blanco”. Por su parte, Víctor Lucas, encargado del Bar Frontón Ilunberri expone “la gente flipa, estamos flipando en todos los pueblos de los alrededores y estamos muy preocupados”.
Medidas para combatir la plaga
Como medidas ciudadanas sencillas destaca evitar abrir ventanas con luces encendidas, reducir la iluminación exterior, instalar mosquiteras o mantener persianas y cortinas cerradas durante la noche.
Por otro lado, mientras los avances científicos encuentran métodos eficaces, desde Medio Ambiente,se impulsan distintas líneas de trabajo orientadas a mejorar la resiliencia de los ecosistemas como reforzando el control biológico mediante la colocación de cajas nido para aves insectívoras y refugios para murciélagos, depredadores naturales de la polilla y otras plagas. Asimismo, se mantiene un sistema de seguimiento basado tanto en trampas de feromonas, como en la inspección directa de los bojedales gracias a una red de 75 voluntarios forestales que están monitorizando el vuelo de la plaga mediante trampas colocadas en bojedales y están dando aviso de los daños en las zonas que revisan.
Xabier Santesteban, responsable de sanidad forestal en Orekan, explica que “a lo largo de este verano estudian el impacto que puede llegar a alcanzar tanto en superficie como en gravedad”.