Fernando Arrabal recuerda la razón por la que Picasso estuvo dos años enfadado con él | La Revuelta
- Fernando Arrabal presenta en 'La Revuelta' su nuevo libro, "Arrabal, Arrabal, Arrabal, Arrabeaux"
- David Broncano visita a Fernando Arrabal en su casa de París
Entrevistar a Fernando Arrabal o, mejor dicho, intentarlo, es como hacer crossfit. Así lo definió el equipo de La Revuelta, después de que el dramaturgo, a sus casi 94 años, volviera a mostrarse incontrolable sobre el escenario del programa que más felicidad le produce. “A todo el mundo le digo que no me haga perder el tiempo, solamente quería venir a Madrid para estar con ustedes”, aseguraba el invitado entre sus múltiples abrazos con David Broncano, al que ha nombrado miembro del Colegio de la Patafísica, recibiendo a cambio el título de “Jefazo de la Revoltosa”.
El enfado de Picasso con Arrabal
“Yo no quería ser patafísico surrealista, quería ser como todos”, pero Fernando Arrabal se convirtió en icono de una época y uno de los dramaturgos vivos más leídos en todo el mundo. Una posición que le llevó a entablar amistad con las mayores personalidades del arte y la cultura de su tiempo, desde Pablo Picasso hasta Jean Paul Sartre, pasando por Samuel Beckett o Salvador Dalí. En una ocasión, observó cómo la escultora francesa Louise Bourgeois se emocionaba al recibir la medalla de la patafísica, “porque Picasso nunca la había recibido”. Y quizá tuvo que ver el enfado que le provocó Arrabal a cuenta de las protestas de París en mayo del 68.
“Decidimos ocupar con poetas el Colegio de España” de la capital francesa, recordaba Arrabal en La Revuelta, y telefoneó a “Picasso, yo nunca le llamé Pablo. Le dije: si quieres, tú presides la ocupación. Y dijo que sí”. Dos años después, el dramaturgo fue a visitar al pintor, que le recibió con un desplante en francés: “Tu m’as cassé la baraque (“me has aguado la fiesta”), yo le dije que me hablara en español, por cojones”. El enfado del artista se debía a que el Partido Comunista estaba en contra de aquella ocupación: “Con Picasso era muy sencillo. Sabía que yo era amigo de Dalí, y Dalí sabía que era amigo de Picasso. Nos adorábamos los tres, sin verse ellos”. Sin embargo, ninguno de los dos “me habrían creído si les digo que he sido aplaudido por un cuadro”, el que le pintó a Broncano. Nadie más que Arrabal podría decir algo así.
Su relación con España
Fernando Arrabal fue encarcelado por el régimen franquista en 1967 por un delito de blasfemia y ultraje, y recibió el apoyo de numerosos escritores internacionales, “pero ningún español, porque no podían”. Cuando su abogado trató de recabar el apoyo del autor “que escribió el himno nacional, dijo: ha dicho una barbaridad sobre Dios, pero tengo la sospecha de que también desprecia a la Virgen. Como no dije nada de la Virgen, me defendió”, recordaba el dramaturgo en La Revuelta, añadiendo que es “agnóstico y enamorado, loco, de la Virgen María”. Varias décadas después, el autor nacido en Melilla fue reconocido con la Gran Cruz de la Orden Civil de Alfonso X el Sabio, y asegura que “siempre he plantado la bandera de España en París. Siempre seré español. Algún día se darán cuenta”. Por eso tiene tan claro lo que hará con todas las obras regaladas por sus amigos Picasso, Dalí, Botero, Miró y otros tantos artistas: “Dejarlo todo para España. Lo tengo todo guardado para cuando España esté a mi lado y olvide todas esas historias idiotas que hay que olvidar”.
La "vergüenza" de los móviles
El “súper sátrapa”, el “jefazo” encargado de “administrar a los sátrapas” de la patafísica, venía a La Revuelta a presentar su nuevo libro, “Arrabal, Arrabal, Arrabal, Arrabeaux”. Un título que recuerda a la forma en la que “los surrealistas llamaban a mi padre y sus hermanos. Los Arrabeaux, los Arrabellos”, en francés. Para ello se ha desplazado desde París a Madrid y ha vuelto a coger el metro en la capital: “Antes la gente leía libros, ahora nadie lee”, lamentaba el dramaturgo, que ha lanzado una petición: “Que la gente lea a poetas desconocidos en el metro, que está todo el mundo con el teléfono. ¡Qué vergüenza!”. A punto de cumplir los 94 años, coincidiendo con el eclipse total de este verano, “reunidos en casa con los poetas que van quedando. La próxima fiesta se hará en torno al garrote vil”, sobre el que se sentó David Broncano en la visita a su domicilio de París. Un Broncano que ha sido nombrado, finalmente, como patafísico, aunque “ya no puede ser surrealista, porque se "ocultaron" todos (porque en la patafísica no se habla de morir) y solo quedo yo”. Surrealista y, desde hoy y para siempre, “Jefazo de la Revoltosa”.
Fernando Arrabal y David Broncano se abrazan en La Revuelta 24/6/26Sandra Casado