La avellana Negreta solo se rompe con... ¡una máquina de 1920!

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Los primeros cascanueces eran simples piedras, que nuestros antepasados usaban para abrir los frutos secos sin partirse los dientes. Después vinieron los mazos o los abridores de alicate. Los cascanueces con forma de soldado, inspiraron un maravilloso ballet, hasta que la cosa siguió evolucionando hasta llegar a una fascinante máquina inventada en Catalunya, que no inspiró un ballet, pero es perfecta para abrir la avellana Negreta.

Esta variedad, principalmente de Cataluña, está muy valorada por su sabor intenso, textura crujiente y aptitud para el tueste. Es de tamaño mediano, forma ligeramente ovalada, cáscara marrón oscuro mate y punta característica. El Rourell, Tarragona, es el lugar donde se encuentra el 75% de esta variedad. Toni y sus hermanos, la cuarta generación que se dedica en cuerpo y alma a la avellana, reconstruyeron este viejo molino de principios de siglo, pieza a pieza, para que la variedad más preciada de este territorio se pudiese volver a romper y tostar.