Con la frase "¿Qué hay de nuevo, Divino Dalí?", Paloma Chamorro logró una entrevista mítica: este documental la recupera

  • Salvador Dalí alabó la entrevista que le hizo Paloma Chamorro
  • Además disponible Velintonia 3, sobre Vicente Aleixandre en RTVE Play
Performance de Salvador Dalí en los años 70

Salvador Dalí en una de sus performance

Dalí se quejaba de que la mayoría de sus entrevistadores no entendían sus respuestas por diferentes motivos, como por ejemplo que no sabían quién era Raymond Roussel, el poeta y novelista admirado por los surrealistas e influyente en las artes plásticas. Paloma Chamorro, que sí conocía a Roussell quiso hacerle una entrevista. Sería para Imágenes, el espacio cultural que capitaneaba en RTVE, el pintor aceptó. La cita fue en Nueva York, en 1979, y el resultado fue satisfactorio para ambos. Tanto, que Salvador Dalí dijo que era la mejor entrevista que le habían hecho hasta la fecha.

Con la frase "¿Qué hay de nuevo, Divino Dalí?", Chamorro atravesó la fachada de lo excéntrico y superficial, y mantuvo una inolvidable conversación con lo sublime, con el genio Salvador Dalí. En su diálogo con la directora del programa de televisión española sobre artes visuales Imágenes, Dalí dudó de ser el pintor más famoso del mundo, incluso de ser buen pintor, pensaba que la gente que le pedía autógrafos por la calle no sabía si era escritor, cantante o un loco. A finales de los 70, Salvador Dalí estaba mal visto, se le tildaba de fascista, franquista y payaso. Para la opinión pública no era nadie y no se le podía tomar en serio.

Ahora, el documental Divino Dalí recupera aquella entrevista, y de paso, hace una radiografía de su vida, su obra y el impacto que tuvo en la cultura y la sociedad, con material de archivo, como fotografías y crónicas de la prensa, y revisitando lugares tan ligados al artista como Port Lligat, el museo de Figueres y el castillo Gala Dalí de Púbol.

Dalí, saboteba sus propios cuadros

Uno de los pensamientos más sorprendentes que el artista expuso a Chamorro era la idea de que un pintor excelente fallecía al poco tiempo de finalizar una obra perfecta. Dalí se consideraba demasiado inteligente para ser buen pintor (para él solo lo eran Velázquez y Rafael) y se vanagloriaba de sabotear sus propios cuadros justo antes de terminarlos, con una clara intención: sobrevivir a su obra. El propósito que tenía, según contó, era "transformar el delirio en algo material".

El miedo a morir de éxito era una idea que obsesionaba a Salvador Dalí. "Lo que más me gusta de ser un genio es que a veces tengo miedo de morirme de un exceso de satisfacción", le dijo a Paloma Chamorro.

Inmortalidad surrealista

Salvador Dalí se declaraba un creyente sin fe. "Por la ciencia sé que Dios existe indiscutiblemente". Sin embargo, luego decía que no podía creerlo, pues de hacerlo habría tenido "resuelto y superado el miedo a la muerte". El niño que a los cinco años quería ser un gallo, a los siete Napoleón (de ahí su ambición), no había dejado de crecer y buscaba la inmortalidad. Según decía, Velázquez la había encontrado en el nacimiento del pelo de los cogotes femeninos y él la había encontrado, según le contó a Paloma Chamorro, "en la hibernación de los moluscos y en las regiones en torno del ojo del culo".

Gala

Gala, casada con el poeta dadaísta y surrealista Paul Éluard, conoció a Dalí en Cadaqués. Éluard y Gala tenían interés en encontrarse con el pintor tras ver el cortometraje de Dalí y Buñuel Un perro andaluz. El genio ampurdanés precisó que desde que la vio por primera vez se enamoró de ella. En sus primeros encuentros y al pensar en Gala, Dalí sufría ataques de risa que le doblegaban.

Salvador Dalí recordó que Gala creyó en su talento desde el primer instante y que le debía todo, fundamentalmente "el convencimiento de no ser tan mediocre como él creía ser". La pareja vivió en Francia y Estados Unidos durante la Guerra Civil y la Segunda Guerra Mundial, en 1949 regresaron a España y fijaron su residencia en Port Lligart, Cadaqués, hasta 1969, cuando Dalí regaló a Gala el castillo de Púbol, una fortaleza medieval que reformó y a la que Dalí sólo acudiría a visitarla con una invitación de ella por escrito.

Palabra de Freud

El pintor mostró a Sigmund Freud su cuadro La metamorfosis de Narciso y este se interesó por su forma de entender el surrealismo. El interés real de Dalí era que leyera la tesis que había escrito sobre la paranoia crítica, de la que era coautor junto a Lacan. Freud lo tildó de fanático y dijo que "no había visto más claramente un prototipo de español". Dalí vivió aterrado con la idea de que sus hipótesis científicas, "emitidas desde la ignorancia más absoluta", como reconoció a la periodista, acabaran confirmándose, porque él mismo no las comprendía a pesar de que el campo científico formara parte de sus lecturas habituales.

Tres veces héroe

Dalí se consideraba tres veces héroe, en la faceta en que el héroe se revela contra todo y acaba venciendo: lo hizo con su padre, con André Breton -que lo echó del movimiento surrealista- y con el arte moderno. Siempre fue a contracorriente y desde muy pequeño tomó decisiones que marcarían su vida: quería volverse millonario e ir a la cárcel lo antes posible, algo que consiguió pues estuvo tres meses encarcelado.

Se declaraba a sí mismo apolítico, monárquico y anarquista metafísicamente. Entendía la vida a contrapelo, incluso en la escuela de Bellas Artes de San Fernando de la que le expulsaron dos veces por insubordinación, "en lugar de realizar trabajos académicos al uso yo ya hacía cubismo", exponía. El pintor rememoró la segunda vez que le expulsaron de la escuela de arte, fue un tribunal formado por tres académicos que le organizó un consejo de disciplina y expulsión de un año por haber aseverado que sabía más del artista neoclásico Rafael que los miembros del tribunal.

Paloma Chamorro

Al igual que el entrevistado, la entrevistadora fue todo un personaje de la época, Chamorro, filósofa de carrera y periodista y presentadora de profesión, fue una de las artífices de la televisión adulta y plural en España. Comenzó en el ente público en los 70 y estuvo hasta el 2000. Presentó programas como Galería, dirigió los magazines culturales Trazos o Imágenes. Entrados los 80 llegó La Edad de oro, La estación de Perpignan y especiales de música y arte. Con el cambio de siglo Paloma Chamorro desapareció de la pequeña pantalla. Falleció repentinamente en 2017.

Su trabajo es historia de la televisión, parte de él se conserva en el archivo audiovisual de RTVE, desde donde a veces nos reencontramos con ella en programas como 50 años de…, Cómo hemos cambiado o Cachitos de hierro y cromo.

RTVE Play

RTVE Play ofrece el documental Divino Dalí en el 122 aniversario del nacimiento del pintor ampurdanés. Además, puedes disfrutar del legado de la periodista Paloma Chamorro en el documental Icónica Chamorro, un viaje repleto de creatividad, rebeldía y libertad de expresión en los años de la Movida Madrileña. Una época que marcó a artistas e intelectuales con sus luces y sombras.

Otra artista relevante fue Ouka Leele, el nombre de astro inventado con el que se presentaba la fotógrafa y pintora. El documental Ouka Leele. El viaje de una estrella también está disponible en RTVE Play.