Comando actualidad - Bares míticos

  • Por alguna extraña razón siempre están llenos
  • ¿Cuál es el secreto de su éxito?
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Bares míticos
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No son locales de moda, no tienen aparcacoches ni entran futbolistas millonarios para dejarse ver, pero todo el mundo sabe que no hay bocadillos de calamares como los suyos, ni tapas más abundantes y además gratis, ni un trato más cercano. En algunos casos ni sus propios dueños saben por qué acude la gente en masa a sus negocios. Lo que sí que saben, es que por alguna extraña razón, sus bares son míticos.

El “Pimpi Florida” de Málaga es un local de unos veinte metros cuadrados, estrecho, sin aire acondicionado e incómodo según su dueño. Por eso no se explica que la gente sea capaz de hacer cola para entrar. Solo abre cuatro horas al día y son tantos los parroquianos que se acumulan entre sus cuatro paredes que para ir al baño tienen que llevarles en volandas. Quizá el marisco sea el secreto pero Jesús, el tabernero, sigue sin dar crédito a su éxito.

Lleno a diario durante un siglo

Tampoco es muy común que bares como el de Amando, abierto en Burgos hace cien años por su abuelo, siga llenándose a diario sin haber hecho una sola reforma en un siglo de vinos y cervezas. “El Patillas” se llama así por motivos obvios, tradición capilar que han seguido abuelo, hijo y nieto (que por cierto, nació bajo la barra). Sus actuales dueños siguen con la costumbre de permitir cantar y tocar a quien traspase la puerta, como en su día hizo Joan Baez.  En “El Patillas” lo mismo toca un heavy que la tuna de Magisterio.

También hay bares que son míticos por el lugar donde están... calles o barrios que aglutinan cientos de tabernas. Tal es el caso de "El Húmedo" en León o "El Tubo" en Zaragoza. Lugares de encuentro donde inevitablemente te encontrarás con quien desees... y con quien no. Bares de los de champi a la plancha, tortilla gigante, tripa de cordero enrollada en un pincho, o morcilla desmigada, todos llenos hasta la cocina.

Sus propietarios coinciden: hay que dar con la tecla, ser el primero en ofrecer un producto único aunque luego lo tengan todos... y salir de allí con una sonrisa.