Un sangriento circo romano y la muerte del padre de Sátur traen consecuencias inesperadas
- Te contamos el capítulo 64 a través de los mejores momentos
- Aviso: si no has visto el capítulo el texto te puede desvelar algunas tramas
El Rey está aburrido. En el capítulo 64 de Águila Roja se celebra su onomástica y un año más están preparados numerosos eventos. Él se niega a acudir a ninguno de ellos, por rutinarios y repetitivos. ¿A nadie se le ocurre nada nuevo? La noticia llega a oídos de Sagrario y su ingenio se pone en marcha, es la gran oportunidad de hacerse respetar. ¿Qué tal un circo romano? La idea coge forma, contrata a luchadores profesionales y solo le faltan hombres dispuestos a morir. Ya los encontrará, mientras tanto, envía la invitación oficial al Rey.
El Cardenal tiene la mente ocupada en otro asunto. Ha ordenado robar una reliquia en Italia, y esta debería haber llegado en un carruaje que venía de Florencia. Una renegociación de última hora hace que un hombre del Cardenal mate al mensajero, y que la reliquia desaparezca con el cargamento del carruaje: el ataud con el cuerpo del difunto padre de Sátur, y el baúl con sus pertenencias destinado a su heredero.
Así le llega a Sátur la noticia de la muerte de su padre, con el baúl. Dentro tan solo hay un laud. Sátur todavía le guarda rencor a su padre por haberlo abandonado de pequeño. Rabioso, rompe el laud. Lo que desconoce Sátur es que en el interior del laud se escondía la reliquia que busca el Cardenal, que acaba camuflada entre la paja de la estancia. Los hombres del Comisario no tardan en atar cabos. Para ellos Sátur tiene la reliquia. Lo capturan y le exigen su devolución. Pero Sátur no sabe de qué le hablan. ¿No? Le espera una de las peores torturas. El Comisario le lleva al bosque, lo atrapa en una caja de madera y deja sus extremidades al descubierto untadas en miel. Los animales del bosque se lo comerán vivo...
Sagrario le ha prometido al Rey que, durante la celebración del espectáculo del circo romano, le regalará una corona de laurel esculpida en oro. Y a Jacobo se le ocurre que lleve inscrito 'El Marqués de Santillana y su Ilustrísima madre'. Le encargan a Margarita que la lleve al herrero. De vuelta, al pasar por el mercado, alguien roba la corona. Margarita está desesperada. ¿Cómo explicárselo a Sagrario? Necesita dinero, necesita comprar una nueva. No hay tiempo. Alonso la ve. En la villa hay carteles animando a la gente a apuntarse a una 'representación' a cambio de una buena suma de dinero. Alonso decide apuntarse para ayudar a su tía.
Pero Margarita y Catalina ya tienen la solución. Encargan una falsa corona, prácticamente igual que la original, ¿se dará cuenta el Rey que no es de oro? En el circo romano, con toda la nobleza presente, el escándalo sería inmenso...
Margarita y Catalina se quedan a ver el espectáculo. Pero la sorpresa es mayúscula cuando identifican a Cipri entre los luchadores. Cipri es consciente de que se enfrenta a una muerte segura. Catalina sufre desde la grada. Cipri está ya desarmado. Un espadazo le alcanza brutalmente. Cipri cae al suelo...
Gonzalo ha salvado a Sátur y además ha conseguido para él las cartas que el padre de Sátur le enviaba a un amigo contándole su vida. Es una forma de conocerle, quizá leyéndolas Sátur le pueda perdonar. A lo largo del capítulo Gonzalo le anima en varias ocasiones para que las lea. Sátur siempre las desprecia, hasta que... por fin, se atreve. La escena es muy bonita, viendo a Sátur leer y reír a la vez imaginando las andanzas de su padre.
Casi al mismo tiempo en el circo romano nuestros protagonistas van a vivir uno de los más terribles momentos. El anuncio para la 'representación' resultaba ser una trampa. A todo el que se apuntaba se le capturaba y se convertía en uno de los hombres que morirían a manos de los luchadores profesionales. Cipri y Alonso son dos de los capturados. La nobleza disfruta con el espectáculo. Alonso sale a la arena con una máscara, le llaman 'el plato fuerte' del evento. Los luchadores se acercan... Alonso intenta defenderse. Y entonces...¡aparece Gonzalo! Como maestro. Y lo protege como puede... porque los luchadores son muchos. Puede ser el final. A Alonso se le cae la máscara. El Rey está inquieto... Reconoce a Alonso...
No hay descanso en los últimos minutos del capítulo. Después de sufrir con el sangriento circo romano entramos en la alcoba de la Reina y vivimos una de las escenas más anheladas: el encuentro de Laura de Montignac y Felipe IV. Laura aspira a ser la nueva nodriza y le dice emocionada al Rey: "Llevo muchos años preparándome para esto"
¿Qué tiene planeado Laura de Montignac? ¿Cómo evolucionarán la relación de Gonzalo y Margarita? ¿Ha conseguido Sagrario ser reconocida y respetada por la nobleza tras el circo romano? ¡Os dejamos con el avance del próximo capítulo!