Nuestro lejano oeste
- El Cañón del Colorado español, así califican algunos a los Arribes del Duero
- Daniel vino a esta comarca en busca de mejor calidad de vida
- La gente de los Arribes cree que todo el mundo se ha olvidado de esta comarca
Los Arribes del Duero son posiblemente uno de los lugares más desconocidos de la geografía española. Allí, el río ha esculpido un paisaje espectacular y hay quien se atreve a calificarlos como el Cañón del Colorado español. Sin embargo, las gentes de un lugar con tanto potencial turístico, sienten que el resto del mundo les ha dado la espalda y más en estos momentos de crisis y recortes en los servicios.
En busca de mejor calidad de vida
Daniel dejó un día su Barcelona natal y emprendió una aventura en el pueblo de sus padres, Villarino de los Aires en Salamanca. Ahora es uno de los pocos pastores que quedan en la comarca y se las apaña como puede para sacar adelante a sus 400 ovejas churras. Daniel buscaba mejor calidad de vida y un lugar tranquilo para criar a su hija recién nacida…Pero ahora teme que la pequeña no tenga escuela porque los colegios rurales de la zona podrían cerrarse.
Históricamente la comarca de los Arribes ha visto como sus pueblos se vaciaban de gente por falta de inversiones. A la despoblación endémica se unen ahora los recortes en algunas prestaciones como la sanidad.
“Arribes quiere vida” dicen los vecinos
La mayoría de los vecinos son gente mayor pero eso no es obstáculo para que todas las noches se encierren en el ambulatorio local para impedir el cierre de las urgencias nocturnas. Llevan en vela más de 200 noches y dicen que no van a dejarlo hasta conseguir su objetivo: tener médico las 24 horas. La protesta se ha extendido por varios pueblos como Villarino, Pereña o Barruecopardo tras la restructuración sanitaria que aplicó la Junta de Castilla y León en varias provincias.
Inversiones a cambio de un futuro
Tampoco la industria parece acordarse de los Arribes. Una compañía minera ha anunciado que reabrirá una vieja mina de wolframio. Eso daría esperanzas a estos vecinos porque traería puestos de trabajo ya que al parecer se trata de uno de los yacimientos más grandes de Europa. Pero el tiempo va pasando y la mina no reabre.
Sin embargo, hay jóvenes a los que la paciencia no se les agota y han decidido buscar un futuro en estas tierras. Junto a su familia, Juliano, se ha embarcado en la aventura de hacer vino…Tras tres años de intenso trabajo ha conseguido embotellar ya su primer vino y ya ha recibido algún que otro premio a la calidad. Una esperanza de futuro para este lejano y particular oeste.