YA TENEMOS GANADORES DEL CONCURSO NOCILLA LAB

Con motivo del quinto aniversario de Miradas 2, regalamos 10 ejemplares de 'Nocilla Lab',

Ya tenemos a los 10 ganadores de un ejemplar de Nocilla Lab firmado por Agustín Fernández Mallo.

Perdonad la demora, pero no ha sido fácil decidir¿   ¡os lo habéis currado!

¡Muchas gracias a todos por participar! ¡Así da gusto cumplir años!

Miradas 2

Ganadores de un ejemplar de Nocilla Lab firmado por Agustín Fernández Mallo:

1. Antonio Tirados Sandá

2. Veronika G. Rubio3. Inmaculada Castro Fernández4.Mireia Aldeguer5. Jonathan Cabrera Suarez6. Rubén7. Julius Mirlo8. Ivan Casquete9. Alicia de la Cueva10. José Aguilar Jiménez

¡Felicidades, y gracias a todos por haber celebrado con vuestros textos nuestro V Aniversario!

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TODOS LOS TEXTOS:

Estoy bastante confundida. No tengo ni idea de qué hago aquí ni de porqué estoy escribiendo, pero los dedos teclean sin parar y todavía no sé muy bien dónde me llevan. Se resbalan por el teclado, y soy incapaz de detenerlos. Es raro, bastante raro. Llevo un tiempo sufriendo de lo mismo, me quedo hasta tarde viendo la televisión, y a la mañana siguiente... ¡zas!, me levanto casi sin querer, me visto sin importarme qué día hace y no cojo el paraguas aunque arrecie tormenta. Hay veces en las que me he despertado en el sofá, y todavía no sé si es que me quedé dormida allí o, si por el contrario me desperté en mitad de la noche, arremolinándome entre los cojines para no volver a la cama. Leer el resto +

Nati Mateos Castilla

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Adentrándome en el amor, mi mirada no tiene límites.

Olga Val Rubio

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La más serena y nostágica de tus miradas, la última.' Movimientos empapados de nostalgia y serenidad, miradas repletas de emoción al contemplar que hay en la nueva gente amor por necesidad, un deseo ardiente por descubrir y encontrar, en su reflejo, en el tuyo, recodo para dormitar, almohada de estabilidad, reseñas en el camino. Y decir que anido en el recuerdo inmenso, gran recuerdo, mi fiel, gran amigo, en las veces de nostalgia, en la falta de constancia, cuando no tengo asilo que me de serenidad. Y decir que olvido, en el recuerdo inmenso, gran recuerdo, mi fiel, cruel amigo, cuando te hube herido, en la falta de mi audacia, en las veces de constancia: repetí palabras sin más... Sigo aquí, pero me he ido, con el recuerdo sereno, mi recuerdo, gran destino, que empapape de nostalgia, mi acción y movimiento, y decir que fui, que hube sido, un reflejo de nueva gente, que no solo vive presente, recordamos lo vivido. El amor que se contagia, es difícil de olvidar. Nostalgia y serenidad, un tiempo de abundancia que quisiera recordar, otro recodo en el camino, esta vez con un buen vino, algunas, no todas, miradas atrás.

Sara Esquer Gil de Pareja

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Tras 5 años en esta ciudad solo me quedo con el mirar miradas que me siguen miradas que me dicen dejo de caminar te giras y te vas miradas que me siguen miradas que me dicen.

Héctor Bolado Menéndez

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ocurre antes

ocurre mientras lo piensas

pero también oscuro,

también cansado

están las miradas flotando

solas

Silvia García

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Hay en el cielo un pergamino de luces enlutadas, colgadas en el vacío ingrávido de la noche, sosteniendo su luz entre el vicio las miradas o en un punto de fuga de nuestros corazones indolentes. Se recorta tu sístole y mi diástole en medio de esta agua almidonada con alfileres inquietos y sobre esta latitud del momento se extiende un frenesí de reflejos fracturados por el silencio, un tatuaje desdibujado de la luna que pernocta en esos ojos tan llenos de candor. Hay en cada beso el escondite de los sueños somnolientos para sacar de quicio al tedio que se agolpa en todas las esquinas de nuestra piel intangible.

Javier Albero Blasco

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Me da vértigo el punto muerto y la marcha atrás, vivir en los atascos, los frenos automáticos y el olor a gasoil. Me angustia el cruce de miradas la doble dirección de las palabras y el obsceno guiñar de los semáforos. Me da pena la vida, los cambios de sentido, las señales de stop y los pasos perdidos. Me agobian las medianas, las frases que están hechas, los que nunca saludan y los malos profetas. Me fatigan los dioses bajados del Olimpo a conquistar la Tierra y los necios de espíritu. Me entristecen quienes me venden clinex en los pasos de cebra, los que enferman de cáncer y los que sólo son simples marionetas. Me aplasta la hermosura de los cuerpos perfectos, las sirenas que pululan en las noches de fiesta, los códigos de barras, el baile de etiquetas. Me arruinan las prisas y las faltas de estilo, el paso obligatorio, las tardes de domingo y hasta la línea recta. Me enervan los que no tienen dudas y aquellos que se aferran a sus ideales sobre los de cualquiera. Me cansa tanto tráfico y tanto sinsentido, parado frente al mar mientras que el mundo gira. (Extraido de 'IDEARIO' Francisco M. Ortega Palomares (Cuenta atrás) )

Antonio Tirados Sandá

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...miradas..., dos: al futuro en el presente, y la cultura desde el corazón.

Luis Alonso Salvador

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Un paseo por la red ficticia,

me acerco al espinar, no creo

lo que dices, no creo lo que

sientes, apuesto ante las

sombras por una jugada

magistral, no creo en tus

sonidos, ¡no aprecio lo que

escucho!, porque no lo

saboreo.

¡Dices lo que oyes y no lo que

sientes!, eres un ente, una

mirada perdida en busca de

lujuria, instigada por las

sombras, corres hacia la

verdad escondida, ¡un secreto

abandonado!, que no quiere ser

compartido.

¡Miradas tras un telón de

plasma!, siento lo que oigo y

comparto lo que veo, es la

obra de mi vida, la obra de la

media noche, solo una palabra,

solo un sonido, solo una

mirada. Vicent Douglas

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Hubo un tiempo de no querer estar en este mundo, pero también para seguir estando. Donde las MIRADAS eran vacías y sin fondo... Donde las palabras huían y se instalaba el silencio... Era el presagio de otra herida y otro dolor... El dolor sordo del abandono y la soledad.

Montserrat Quintela González

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La despedida

En el perderse esta noche

en el huir de este llanto

estoy regresando a mi

volviendo a mi encuentro,

estando aún contigo, allí.

Exiliamos las miradas

y en su ausencia

en tu ausencia

me ahogo en ti sin encontrar tu fin

deslizándome en el pozo infinito de tu sensibilidad

y me pierdo de amargura

en el hilar de palabras tristes

hilvanadas en el dolor de esta despedida,

en este volver a evocarte en la brecha

de nuestra desgarradora distancia.

Sonia Pacheco

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Las ventanas son los ojos de las casas. Ojos para mirar desde arriba hacia abajo. Imaginar, tal vez, la vida del que pasea bajo ese calidoscopio humano que es la calle... Quizás para ver desde abajo hacia arriba. Imaginar, quien sabe, lo que se esconde detrás del visillo.

Las ventanas son un espejo donde se encuentra el que mira desde abajo y el que otea desde arriba. Un cruce de miradas.

Las ventanas son el camino por el que se escapa el alma mientras duerme el cuerpo. Huída y búsqueda, quizás de otra alma con la que estrenar una nueva forma de mirar el mundo.

Maribel Regadera

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esta noche,

otra vez esta noche,

nos hemos tirado las entrañas

rotas

a la cara;

somos síntomas

de esta fiebre tan interna

y colectiva;

y luego te he besado las sienes

doloridas mientras te arropaba:

buenas noches,

amor oxidado,

amor usado y roto,

amor real y limpio;

ahora quedo de nuevo solo con mi fiebre

y tus miradas.

Iñigo Crespo

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¿Como podemos mirar a una persona ahora y rechazarla y, sin embargo, en un instante o dos, al cambiar de miradas, sorprendernos amándola?

Beatriz Torralbo Jiménez

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El Sol está ahí, pero las nubes a menudo se agolpan ocultando su esplendor, su calor.

Son como grandes revolucionarios que luchan contra el sistema.

Se dejan caer, y su alimento principal inunda ciudades a la vez que nutre los campos.

¿Qué podemos hacer? Refugiarnos? o dejarnos empapar y luego secarnos, sacudiendo las gotas, tan frágiles y ligeras, aunque cuándo son demasiadas pesan.

Podemos permanecer impasibles ante la inundación, o utilizar nuestros mejores recursos y sacudirnos el miedo al igual que las gotas para buscar un camino seco, iluminado por el Sol, y recargar nuestra energía para continuar hacia adelante.

Miramos, observamos y elegimos, y ante la equivocación, volvemos a levantar la cabeza, enfocamos de nuevo nuestra mirada y nos fijamos un nuevo objetivo.

Las gotas no inundaran nuestros ojos enturbiando la mirada, haciéndola desaparecer

y anulando su capacidad de seducir algo nuevo.

La mirada ha de ser advertida por su objetivo, ésa es su verdadera finalidad.

Si no existe algo o alguien a quien dirigirla, ésta no sirve de nada.

Está forjada de un sentimiento recíproco, un significado propio de su máxima expresión, y ninguna nube, por turbia u oscura que ésta sea, ocultará mi mirada,

ni siquiera el brillo imponente del Sol obligará a mis párpados a cerrarse escondiéndola.

Fíjate en mis ojos,

por que ellos te dirán la verdad.

Cuando no sepa explicarme con palabras,

cuando una caricia no baste para expresar todo lo que siento,

entonces fíjate en mis ojos

por que ellos te dirán la verdad.

Y aunque mi cabeza cuelgue hacia adelante

y mis silencios alimenten cada suspiro tuyo

busca el camino que te lleve hasta mi mirada,

y ahí encontrarás lo que buscabas.

Mira-da, observa-da...encontrada!!! Mi mirada.

Verónika G. Rubio

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Profundas. Marina. Mi Bebé. Desveladas. Son las mías. Protectoras. Papá... Nocturnas. 2. Todas ellas MIRADAS.

Diana Nebot Perea

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Miradas que entusiasman, miradas que animan, que mejor que una mirada, mirada enamorada, vuestras miradas, miradas 2

malg

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¿Cómo decirte que te quiero?

Si ni yo sé lo que siento.

¿Cómo decirte que te amo?

Cuando aun, no he bebido de tus labios.

¿Cómo decirte que te deseo?

Cuando nuestros cuerpos aun no se han rozado.

¿Cómo decirte que te extraño?

Si nunca te he tenido a mi lado.

¿Cómo decirte que te pienso y que es a cada momento?

¿Cómo decirte que necesito de tus abrazos?

De los abrazos que nunca nos damos.

¿Cómo decirte que tus miradas me estremecen?

Cuando aun, no nos hemos mirado sin redes.

¿Cómo decirte que mis sentimientos no dudan de que lo son?

¿Cómo decirte que lo que siento es amor?

María José Gómez Rubio

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LAS PRIMERAS MIRADAS

Nadie sabe en qué noche de octubre solitario,

de fatigados duendes que ya no ocurren,

puede inmolarse la perdida infancia

junto a recuerdos que se están haciendo.

Qué sorpresa sufrirse una vez desolado,

escuchar cómo tiembla el coraje en las sienes,

en el pecho, en los muslos impacientes

sentir cómo los labios se desprenden

de verbos maravillosos y descuidados,

de cifras defendidas en el aire muerto,

y cómo otras palabras, nuevas, endurecidas

y desde ya cansadas se conjuran

para impedirnos el único fantasma de veras.

Cómo encontrar un sitio con los primeros ojos,

un sitio donde asir la larga soledad

con los primeros ojos, sin gastar

las primeras miradas,

y si quedan maltrechas de significados

de cáscara de ideales, de puresas inmundas,

cómo encontrar un río con los primeros pasos,

un río -para lavarlos- que las lleve.(Mario Benedetti)

Carolina Vorburger

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CUANDO SE DESCONECTAN DOS MIRADAS

ENTRE MUDANZAS VARIAS Y TRASLADOS

EN VIAJES ESENCIALES A TRAVÉS DE LAS ONDAS

MÁS ALLÁ DE LOS CANALES DE RETRANSMISIÓN

POR CAUSAS AJENAS AL AZAR Y LA DISPOSICIÓN

Y CIRCUNSTANCIAS MÁS PROFUNDAS QUE HONDAS

BUSCANDO EL CONSUELO Y LA ABSOLUCIÓN DEL ARTE

POR MEDIO DE TECNOLOGÍA Y ABSTRACCIÓN DIGITAL

COMO SE PODRÍA DECIR MÁS ALTO PERO NO MEJOR:

'NO HAY BIEN TAL QUE TAMBIÉN VENGA POR MAL'

ME ALIVIO, ME SUSUSURRO Y ME CONVENZO POR MI PARTE

DE QUE AÚN QUEDA LA FÉRTIL ESPERANZA TRAS LA 2

DE CONECTARSE COMO ALMAS `PLUG AND PLAY¿

A TRAVÉS DE LA FIBRA ÓPTICA CON PERSPECTIVA DE REY

Y DISPONER PARA DISFRUTAR COMO ES DE LEY CON MIRADAS 2

Luis Miguel Raimúndez Váquez

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Nuestras miradas se encontraron en la nada, sendos destellos, pujantes y eléctricos. La atmosfera cargada de voces, de gente y de mundo, se evaporó. Cada mirada se dejó caer en el sempiterno abismo de la otra, flotando en un mundo ingrávido , inédito y virgen, solo conocido por ella y por mi, una esfera en la que solo es posible entrar con un beneplácito mutuo, sin preguntas, sin respuestas, sin palabras, la llave de una mirada es la otra. Un universo creado a través de la fusión de dos almas desnudas, tan basto e infinito en dimensiones, como precario y banal en el tiempo, que brota y agoniza en la efímera existencia de una MIRADA.

Andrés Taboada Ramallo

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Miradas,

hay en el alma,

hay en los ojos,

hay en el mundo.

Viendo y percibiendo,

miradas que ven,

y que sienten.

Reflejando en la vista,

expresar en los sentidos,

ver en las cosas,

ver en el mundo.

Mirar a los ojos,

ver en la mirada,

reflejar en las imágenes,

como una instantánea en la memoria.

Miradas alegres,

vistas en el alma,

ver en la percepción,

sentir viendo,

sentir en las miradas.

Hay miradas,

hay en el alma,

hay en el alba.

Juan Pablo Muriel Megias

Si las miradas hablasen,

tendrían que callar.

por miedo,

vergüenza

o culpabilidad.

Bajar las pestañas,

correr las cortinas,

como la lluvia corre el rimel

de las chicas 5 estrellas.

Vencer las pálidas sombras

de párpados marchitos,

y el oscuro magnetismo

de la cárdena piel.

Mi mirada no habla,

se rebela cada día,

liberando mil rehenes

cristalinos de belleza

y sinceros de impotencia.

Y revela mis miserias,

alguna rancia victoria,

tímida y humilde,

dulce a corto plazo.

Tu mirada no es intensa,

profunda ni penetrante,

pero es limpia y verdadera,

y me mira

solo

a

mí.

Pedro José Rodríguez

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TRAS LA VENTANA...

Siempre lo hago... Aparto la cortina ligeramente y miro... Cada mañana y cada tarde... Sólo quiero saber de él lo que no dejamos entrever cuando somos conscientes que alguien nos observa... El trayecto que separa su puerta principal del coche es corto, pero los pocos segundos que le veo me bastan para saber que no se despierta de buen humor. Estos días atrás su ceño fruncido, el paso acelerado, su forma de cerrar la puerta del coche... No sé, creo que últimamente no es feliz...

Antes me asomaba y siempre me regalaba una sonrisa a la que yo respondía despidiéndole con la mano alzada. Quise saber si lo hacía por cortesía o si por el contrario le agradaba tanto como a mí. Durante meses no hemos cruzado más que saludos insulsos pero saciantes a la vez. Por eso decidí observarle desde la esquina, sin que me viese... Quise comprobar algo más antes de acercarme tanto como deseaba... El primer día me buscó en la ventana, al siguiente también, y al siguiente... Tras comprobar que ya no salía a saludarle empezó a mirar hacia abajo, sin esperarlo siquiera... Se ha resignado... Yo, sin embargo, cada vez estoy más ilusionada con mi propio juego...

Ya es la hora... Vuelve del trabajo... Lee espero asomada en la ventana... Está llegando, pero entra a paso ligero sin verme siquiera... No puedo más, creo que ahora soy yo la que necesito que me dedique una sonrisa, ya que tampoco me despierto de buen humor últimamente...

Decido salir... Cruzo la calle, apenas treinta metros separan nuestras casas... Estoy delante de su puerta... Dudo... Llamo al timbre... Tengo tanto miedo de que me empiezan a temblar las piernas... ¿En qué momento decidí hacer esto? Me pregunto...

La puerta se abre... Me mira atónito... Le tengo frente a mí y ni siquiera soy capaz de sonreirle por mucho que desee hacerlo. Su mirada es penetrante, curiosa... Se pregunta qué hago frente a su puerta yo, que dejé de saludarle hacía más de dos semanas... Ninguno de los dos habla... He perdido la noción del tiempo, he caído en las redes de la inconsciencia y hay algo que me impide reaccionar... Ahora su mirada es desafiante, sexualmente desafiante... Soy capaz de hablar con los ojos, descifro perfectamente el lenguaje sin palabras y le respondo sin temor alguno... Ya basta... Me ha cogido la mano y se ha roto la magia... Es hora de actuar...

En mi 'petite mort' particular me bombardea incesantemente un verso de Bécquer: Por una mirada, un mundo...

Inmaculada Castro Fernández

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La mirada,

momento etéreo,

señales que se cruzan,

puñales, espadas, aceros...

belleza, plenitud, sentimiento....

Como en un libro, una hoja en la retina..ahora en otoño....un universo íntimo

real, irreal....de soslayo....

Tan lejos, tan cerca, miradas que no existen....

Quiero un universo de imágenes nítidas....No quiero que mis ojos se llenen de polvo ajado...

Desde la ventana de mis ojos, a veces unos....siempre los mismos....que me conducen hacia ventanas abiertas....

José Luis Quesada Rodríguez

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MIRADAS, TANTAS MIRADAS...

Miradas,

miradas desdichadas,

miradas encontradas

en un semáforo de ciudad.

Miradas sosegadas,

miradas esperadas,

miradas perdidas en el mar,

en el infinito azul del mar.

Miradas irreverentes,

miradas relucientes,

miradas ausentes

en la barra de aquel bar.

Impenitentes, indiferentes,

dulces y embelesadas.

Inquietas, soñolientas,

tristes y enamoradas.

Miradas,

cálidas miradas.

Miradas,

miradas piadosas,

miradas melosas,

miradas sabrosas

de menta y chocolate.

Miradas suspendidas,

miradas decididas,

miradas encendidas

al calor de tu hogar.

Miradas idiotas,

miradas devotas,

miradas rotas

por lágrimas de cristal.

Sensuales, casuales,

celosas y amables,

indecentes, tímidas,

lánguidas y claras.

Miradas,

dulces miradas.

Mila Hernández

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En la librería.

Ayer volví a la pequeña librería de Hortaleza de la que te hablé. En cuanto me llamó el librero no pude resistirme a salir corriendo a por mi encargo. Caminaba angustiada porque no recordaba el número de la calle y temía que la librería se hubiera esfumado, que hubiera languidecido para siempre, abrumada por el torpe maremágnum de la urbe. Cuando la vi a lo lejos respiré, ¿Pérez Galdós, Libros Agotados y Novedades¿.

Es curioso porque me resultó un lugar completamente diferente al que yo había estado días antes. Ya no era ese pequeño negocio apacible en el que me habría pasado las horas, buscando entre libros gastados algún tesoro oculto, alguna edición agotada. Ya no era el lugar en el que habría buscado el silencio, o simplemente resguardarme del dolor del mundo. Ahora estaba lleno de gente ruidosa, de miradas hostiles que, sin la menor consideración, bloqueaban el angosto paso hacia el librero, retrasando así el momento más anhelado del día.

Por fin conseguí acercarme al mostrador, ajado por el paso del tiempo y el peso de tanta literatura en venta. Entre el barullo de curiosos e indecisos logré que el librero se percatara de mi presencia y, en ese instante, sucedió algo que aún no me explico. Aquel hombre debió pulsar algún interruptor oculto, de esos que en las películas están bajo el mostrador, y el silencio volvió a sobrecogerme de improviso. De nuevo su voz rasgada y honesta se deslizaba ante mí sin que yo pudiera escuchar ya ninguna otra cosa. Aquí está tu libro, ¿Cartas a Anaïs Nin¿ de Henry Miller, un tostón que todavía no he conseguido digerir, aunque ese ya es otro capítulo.

Pero no me resigno a encontrar algo en el libro que me emocione, así que abro una página cualquiera y leo¿Bueno, me pregunto cómo te encuentras ahora. Sin cartas hoy. Espero, sin embargo, saber que tú has dado un giro radical hacia lo mejor (¿) Pienso que algo mucho más interesante (¿) se presentará. Espero milagros y haré todo lo que esté en mis manos para que se produzcan¿. Puede que al final me acabe gustando.

Cristina Díaz

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Ventana abierta al mundo,

miradas que se encuentran

con Amor

lustro de miradas.

Avelina Fernández

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La mirada mágica.

Lunes. 7.30. Pacífico. Línea azul. Hace un frío que quema. Voy de camino al trabajo y no me siento. Siempre me quedo de pie pues el metro me da sueño. Da igual la hora del día o lo despierta o cansada que esté. Cinco minutos con el ronroneo del vagón y si estoy sentada me duermo en segundos.

El acontecimiento más importante de esta historia: llegada a Atocha. Allí entras tú.

Tú te sientas. No tienes cara de dormido sino de persona alerta, preparada para una espléndida jornada de trabajo y vida. Sereno. Te miro por mi retrovisor de metro. El cristal de la ventana que tengo delante refleja todos tus movimientos. Apareces y desapareces entre túnel y túnel, tu imagen se superpone al bullicio en cada parada.

Me miras. Y qué miradas me tiras¿

Tus miradas detrás de mí me recorren como una serpiente. De los tobillos a la cabeza, se deslizan sobre mi contorno, libres, como si de una rama nueva por explorar se tratara. Siento hasta su tacto. Su sabor. Miradas y más miradas. Qué dulces, qué sencillas, atraviesan mi ropa, penetrándome. Miradas y más miradas. Seducción viperina que se arrastra lentamente por todos los pliegues de mi ropa, se mete dentro, por los poros de mi camisa hasta llegar a la piel. Desnudan. Me gustan.

Y entonces pasa algo extraordinario. Giro la cabeza y en un movimiento,

Yo desde arriba.

Y tú desde abajo.

Nuestras miradas se cruzan.

Nos quedamos así, mirándonos. Y en tus ojos veo la esencia de todo lo que yo iba buscando. Sinceridad. Coraje. Gracia. Pasión. Correspondencia. Entonces una música en esta secuencia de mi película mental comienza. Música como la de la película del molino rojo parisino en la que los amantes están subidos a un elefante, y nosotros seguimos así, mirándonos.

Torbellino de ideas se desata. Un corazón y una flecha. Una casa, un perro, unas fotos en la pared del salón en una playa idílica, un vestido blanco, risas, comidas en familia con mi tía Rosa y una tarta de manzana, anillos en el dedo más importante, historias de nuestro inusual encuentro contadas mil veces, recuerdos de los buenos tiempos pasados.

Creo que ha trascurrido un minuto, pero en realidad a mí me ha dado la impresión de ser al menos diez, pero no puede ser pues ni siquiera hemos llegado a la siguiente parada. La siguiente parada, en donde todo se desencadena.

Después de tus miradas yo me giro, con una sonrisa en la boca, de satisfacción, de triunfo, sigo mirando hacia adelante, al vacío de afuera, dándote la espalda de nuevo. De repente noto que el tren comienza a frenar y a la vez siento un movimiento detrás de mí.

Noto cómo empiezo a sudar pues vienes hacia aquí. Sí, mi amor. Allí estás tú, con esa mirada mágica que ha hecho todo posible, valiente, acercándote a tu destino. Tu presencia se hace tan cercana que casi puedo olerte. Entonces lo noto. Tu cuerpo roza mi cuerpo. Los pelos de punta. Ya estás a mi lado cuando te miro y tus ojos ya están sobre los míos. Y me dicen tantas cosas. Me dicen exactamente lo que quiero oír. El tren se para. Me dispongo a mirarte, a hablarte, a tocarte, a besarte, a amarte, a pasar el resto de mi vida contigo cuando la puerta se abre.

Y tú coges y te vas. Yo cierro los ojos. Una bofetada de realidad me dice que todo ha sido una idea loca mía, que todo lo sentido, nunca ha existido, que mi imaginación ha volado tan lejos que ahora me siento perdida. Cuando abro los ojos de nuevo nos estamos moviendo, pero tú todavía estás ahí. Mirándome. Pensando qué locura más bella hubiera sido, haberle hecho caso a la magia de una mirada. Pero no fue así.

Tonterías del ser humano.

Mireia Aldeguer

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Ojalá supiera escribir una canción o un poema, ni siquiera se hacer una frase bonita.

Mi imaginación sólo alcanza a decir ¡¡¡FELICIDADES MIRADAS!!!

y que cumplan muchos programas más.

Olga y Ana

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EPITAFIO A UNA MIRADA

Epitafio a una mirada

pero sin conciencia,

a una sinestesia de ser

que se conjuga, gracias,

con la codicia, de nada.

Codiciando la nada murió solo,

sólo tenía un armario de nada,

una mirada vaga, y un

discret o lor a lcanfor.

Laura Tajada Negredo

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EL CAZADOR.

Me llamo J. y soy un cazador furtivo de miradas.

Ahora estoy atrapado en un ascensor.

Lo llevo haciendo desde pequeño. Quizás fuera mi sordera. Quizás el hecho de que desde un principio era la gente la que me observaba a mí. Pronto aprendí que aquellos ojos eran mejores que cualquier conocimiento en una pizarra, que cualquier libro, cualquier dibujo o cualquier imagen en la televisión.

Me gusta observaros. En cualquier lugar. Frecuento las cafeterías con sonidos de Soul y Jazz, los transportes públicos, los centros comerciales y las calles al anochecer.

Para mi cazar es fácil. Simplemente te miro desde que te fijo en mi objetivo. A lo lejos y a lo cerca. Te atravieso con la mirada con la mente en blanco y una cara ensayada. Tu intución no tardará en avisarte de que estoy allanando tu intimidad.

Mis presas son vuestras miradas, vuestras reacciones. Me las llevo a casa en una mochila que siempre llevo a cuestas. Adoro sacarlas y dejarlas encima de mi mesa, todas juntas. A veces son una decena. Si tengo suerte y voy a una manifestación, son muchas más.

Una vez en mi poder, no suelo colgarlas en la pared como si fueran cabezas de jabalí. O mariposas en un corcho. No, prefiero jugar con ellas mientras están vivas. Las más comunes, las miradas que no mantienen mi mirada, las convierto en miradas confiadas y seguras. A las miradas tristes les cuento chistes o famosos monólogos para hacerlas reír. A las miradas cansadas les digo ¿take it easy¿. A las miradas ignorantes les leo libros todas las noches, y las dejo dormir.

Solamente dejo libres las miradas alegres, las menos comunes, los tesoros de la ciudad.

Escribo esta nota porque lo único que no puede hacer un cazador de miradas es mirarse a si mismo. El ascensor de mi casa no tenía espejo, hasta que decidieron cambiar el modelo esta mañana. No lo tuve en cuenta al meterme.

El espejo me ha devuelto lo que soy. Tengo la mirada cada vez más entumecida. Y el resto del cuerpo solamente existe con mi mirada. Quedaré congelado.

El cazador cazado por el propio cazador.

Jonathan Cabrera Suarez

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La atraigo, la aguanto, la dirijo, la derramo, la echo,

la explayo, la extiendo, la tiendo, la detengo, la sostengo

la fijo, la poso, la clavo, la levanto... la mirada .

Una mirada limpia.

Una mirada vacía.

Una mirada lánguida.

Una mirada lasciva.

Una mirada sucia.

Una mirada tierna.

Una mirada dulce.

Una mirada inteligente.

Una mirada viva.

Una mirada melancólica.

Una mirada perdida.

...

Mira por dónde. De mírame y no me toques. Si las miradas matasen. Devorar con la mirada.

Por una mirada? Qué te diera yo por una mirada!

Miradas con odio, con envidia, con ira. Miradas idas.

El ojo tachado de Buñuel.

Y los ojos verdes, verdes como la albahaca, verdes como el trigo verde y el verde verde limón.

Laura Pérez

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NOWHERE EYE  'I am a rock/ I am an island' (Paul Simon)

afuera llueve sí siempre octubre es de agua

yo sintonizo a tientas el canal callejero te lo explico está oscuro ya verás:

el portal de mi piso tiene cámara oculta y graba rec al que pasa

retransmitido sin que se de cuenta en blanco y negro eso sí divierte

demasiado ¿no crees? solo miro¿

bueno los veo caminan empapados borrachos

porque como ya es sábado no pueden evitar

no salir hoy de marcha

llevan chaquetas parkas anoraks chubasqueros

sobre sí la cabeza por no mojarse más

me río ilusos de ellos para mí son actores

de una comedia muda personajes pues no

sé si no te lo dije pero evidentemente el cacharro s0lo es ojo

no registra el sonido y en silencio yo comparo:

si una chavala chula chapotea : Charles Chaplin

si un beodo cae : Buster Keaton río caliente

porque ellos van de fiesta party y yo a solas vale

lo que tú digas pero ¿tengo frío?, ¿tirito?

me duele mucho risa la mandíbula ¿pero me mojo acaso?

¿soy s0lo espectador cuando con un dactilar

movimiento optimizo el rostro de esa morena

se abrillanta y mejora en nitidez mientras es por mí admirado?

solo es Dios quien maneja a ciegas el mando a distancia

quien solo oye el zumbido de su televisor

la lluvia replicante y algún silbido zafio a la top model que pasa por la acera de enfrente ¿solo en tal caso se asoma a una ventana ya que la belleza se confirma en directo- guardado y calentito I am a rock se regocija I am an island en triangular mirada mientras afuera caen copiosas las gotas en desorden de agua

Salvador Galán Moreu

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3 HAIKUS 3

1

Las soledades

Tras la 2 MIRADAS 2

Se rompen solas.

2

Ya, ya es mañana.

MIRADAS, ilusiones

La mente abierta.

3

Viaje nocturno.

Arranca el tren MIRADAS

Nuevos paisajes.

José Ángel de Miguel

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Conjuntivitis de inclusión

¿se puede hacer el amor con los ojos?

¿se puede desvirgar a alguien con la mirada?

¿hacer un cunnilinguis con las pestañas?

¿penetraciones oculares por el iris?

¿caricias en lo blanco de los ojos?

todas estas preguntas me surgen

siempre a posteriori

con esta conjuntivitis de inclusión

que lleva suturando más de dos meses

mi ojo derecho

de la oftalmóloga al médico de cabecera

del colirio a las pomadas

de las legañas mañaneras

al guiño constante en la calle repleta

es la prueba definitiva de este amor descontrolado

nada se libra en la sociedad del riesgo

todo es susceptible al contagio

las lágrimas

los cruces

las miradas

la caidita de ojos

la caidita de ojos

ya no es indestructible

ya no es un aséptico canal de comunicación

efectivo y sincero

la cosificación de los escotes

las faldas que suben las escaleras del metro

el libro de la chica de al lado

las pecas en los hombros desnudos

los daños colaterales de la guerra caliente

del espectáculo de la imagen

del consumo desaforado de la mirada

el ojo vago

los puntos de mira

la dictadura de la mirada

mi conjuntivitis crónica

Rubén

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La señorita del mes tiene treinta años y se llama Luna. El único autógrafo que ha pedido en su vida ha sido a un boxeador del Callao. En su ipod suena un bucle con efectos sociodélicos, una y otra vez. Dentro de una hora va ir a comer pollo frito a casa andando, porque el locutorio en que labora queda a cuatro cuadras. Luna parece una androide, una secretaria colgada de un espacio mental donde ya imagina lo que le va hacer esa misma noche, ir a la inauguración de su tío el escultor, que le ha pedido que ejecute ad hoc una performance art. Antes pasará por la peluquería de su amiga Dalila.

Sin embargo come pasta, irá a al sunset a dejarse crecer las uñas y el cabello, suspenderá la performance. Su tío no le recrimina. Al contrario, se ríe a carcajadas.

En su lugar habrá una danza de tijeras. Mientras pasan las bandejas con vinos y delicatessen muy por encima de su alcance, desiste y sale a fumar un cigarrillo a la puerta de la galería. Para su sorpresa no está sola. Agustín Fernández Mallo también hace señales de humo. Se miran ambos al fondo de las lentes.

Se dan fuego. No ha sido el destino. Entonces qué astros nos han traído aquí ahora el uno junto al otro?, se pregunta fuertamente Luna para sus adentros. No lo puede demostrar, pero cree alucinada que Agustín le ha respondido dejando que su voz le entrase en su cabeza: sólo el hábito de hacer volutas eternizadas a voluntad y la política del lugar. Descubre que ha consumido su tiempo fumando como una

murciélaga, una carretera, una china en quiebra. El famoso escritor aún lo lleva por la mitad. Tengo una pregunta telepática para usted. Luna volvió a entrar a la galería,

sin decir ni mú, ocultada entre sus nubes.

Julius Mirlo

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ESCORPIÓN, QUE NO ALACRÁN

¿Que puedo decir yo a estas alturas sobre la vida en el desierto que no se haya dicho ya? Muchos pensarán que es un tema tan baldío y yermo como los apergaminados parajes que la vista alcanza a abarcar en sus extensos dominios.

Pero las ambarinas dunas del desierto, los pliegues de sus montículos y sus paisajes puntillistas, esconden historias, historias a veces inverosímiles, por momentos insólitas, historias que únicamente la dureza del desierto y su devastador clima permiten que lleguen a colmo, historias puede que bélicas, en ocasiones fantásticas, pero siempre sorprendentes.

Nuestra historia de hoy es de amor, el amor que surge entre un hombre y una escorpiona cuando el candor de sus miradas se entrecruzan, y es que amigos, el que nunca haya estado enamorado de un filo-artrópodo o en su defecto de un palmípedo, que tire la primera piedra.

¡Pero silencio! Por allí se acercan los protagonistas de nuestra historia, si, son ellos, Germán y Paqui, parece que están discutiendo, oigamos que es lo que dicen:

- Paqui.- ¡Que vergüenza! Otra vez he tenido que ir a buscarte al oasis de Sebastián 'El Cojo', me traes por la calle de la amargura.

- Germán.- Han sido esos malditos nómadas, echaron algo en mi agüita del Carmen, ya sabes que yo no bebo alcohol... ¡me drogaron para desvalijarme impúdicamente!

- Paqui.- ¡Borracho! Eres un mal marido, y lo que es peor... ¡un mal padre! Este mes ni te has acercado para incubar la nueva remesa de huevos, y los escorpioncitos pequeños que ya han nacido, lloran desconsoladamente, pues están famélicos... ¡hambrientos!

- Germán.- ¿Hambrientos? ¿No les das de comer? ¿Entonces que haces con el sobre que te doy todos los meses?

- Paqui.- Sobre, dice... ¡Una limosna que nos arrojas, para aliviar tu conciencia! ¿Y que me dices del hoyo en el que vivimos?

- Germán.- Cuando nos casamos te dije de ir a vivir al chalet que tienen mis padres en Torremocha, y dijiste que tu querías escarbar tu propio hoyo en el desierto.

- Paqui.- ¡No ha llovido nada desde entonces...!

- Germán.- ¡Claro que no ha llovido nada! ¡Este condenado desierto es un secarral inmundo!

- Paqui.- Si ya me lo decía mi madre que era una santa... 'No te cases con un humano, que van todos a lo que van...' Cuanta razón tenía la pobre y cuanta verdad albergaban sus palabras, Dios la tenga en conserva...

- Germán.- De tu madre ni me hables, con la de veces que la hice de rodrigón en la iglesia... ¿Y como me lo pagó? ¡Inoculándome huevos una vez que me descuidé mientras rezaba un Ave María con mucha devoción!

- Paqui.- ¡Lo que tengo que oír! No mientas Germán, sabes que lo de que te inoculan huevos que luego eclosionan dentro es una leyenda urbana sin base científica, ni fundamento doctrinal alguno que lo apoye.

- Germán.- Sabes que yo nunca miento Paqui.

- Paqui.- ¿Que no mientes? ¡Por el amor de dios, Germán! Acabas de afirmar ante mis ojos atónitos que estabas rezando un Ave María con gran devoción... ¡A ti que te echaron a patadas del seminario por rojo!

- Germán.- Ya me extrañaba a mi que no sacaras el tema... ¡Estabas tardando! Ahora me saldrás con lo mismo de siempre, que si malinterpreté la Teología de la Liberación, que si era un concupiscente libertino... Desde luego, el día que te muerdas la boca... ¡te envenenas!

- Paqui.- Sabes que los escorpiones tenemos el veneno en la cola.

- Germán.- Y bien que me pesa. Por cierto, haz el favor de apuntar con el aguijón para otro lado, que los carga el diablo, y para variar estas como siempre apuntando hacia mi... ¡esos son todos tus argumentos!

- Paqui.- ¡Siempre será mejor que te pique yo, que no que te la pique un pollo! ¡Mal marido! Bueno, mal marido y lo que es peor... ¡mal padre!

- Germán.- Las escorpionas os repetís mas que la porra antequerana... ¡En que hora me vine yo a vivir aquí al desierto! Nos pasamos el día discutiendo... ¡que parecemos Pimpinela!

- Paqui.- Tendrás alguna queja de mi... ¡pelafustán! Que te llevo como un pincel.

- Germán.- Eso no te lo puedo negar cariño mío. Por cierto, el sobre ese del que hemos hablado antes... ¿Donde esta? Es que necesito algo suelto para tabaco, con 85.000 pesetitas de las de antes me apaño.

- Paqui.- ¡Toma! ¡Y no te lo gastes todo en vino! Que ganas tengo de que se te lleve nuestro señor Jesucristo a su vera, para que me quede una buena paga y poder afrontar mis gastos con alegría, dándome algún caprichito de vez en cuando, por que tú ni la deferencia tienes de comprarle a tu esposa de vez en cuando una fruslería.

- Germán.- Que mala virgen tienes, amor mío, que mala virgen.

El desierto... con sus amores y sus desamores, sus encuentros y sus divergencias, sus calores, sus ventiscas, sus beduinos y sus cálidos oasis; sus camellos, sus palmeras y sus cocoteros plagados de monos.

En el desierto todo es posible, a nadie le provoca indiferencia, no os asustéis por la historia de Germán y Paqui, es algo muy común por estos parajes, no en vano es que en el desierto lo grande parece enorme, lo malo, execrable, una disputa sin importancia como la de hoy, puede tomar tintes faraónicos y acabar cual Rosario de la Aurora; Los sentimientos se magnifican hasta cotas insospechadas... ¡como en la casa de Gran Hermano!

Iván Casquete Molina

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A mi abuelo ManoloA mi abuelo Manolo

Tu mirar muestra esas visiones que aunque vistas no miradas.

Tu mirar descubre las imágenes del tiempo,

lo vivido, lo muerto,

lo ofrecido, lo matado,

la opulencia de unos tiempos,

la miseria del resto,

el vaiven de la vida en tu mirada,

en tu mirar, en tu forma de mirar.

Y sin saberlo me enseñas a mirar,

y ahora no sólo veo sino que también miro.

Miro miradas, como la tuya,

que me desvela la Historia en primera mano,

jamás contada antes por ningún maestro.

Me has enseñado y yo he aprehendido,

que si miras miradas, mirarás la vida,

descubrirás al ser humano, bebé, niño

desprovisto de la humanidad y del mundo,

ser inagotable de vida y de creación,

mirarás sus alegrías, sus peteneras,

sus fantasías, su mundo y por ende al mundo.

Te miro, me miras

me descubro, te descubres

te descubro, me descubres

aprendo, aprendes

crezco, creces

porque te entiendo, porque me entiendes

¿hablamos?, te miro... y por fin hablas.

Suspiro.

Miramos "miradas"

al "trasladarnos"

David Alba Martín

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Carlos estudia en 2º bachiller, sus padres no le permiten que pase el resto de sus días en casa, sin ir a clase ¿qué clase de padres permitirían eso a su hijo solo porque odie su clase? o estudiaba o trabajaba...no se lo pensó dos veces.

(Y esta es la primera aparición de nuestra palabra en la historia) Marchaba para clase con la cabeza cabizbaja mirando al suelo, cada día empezaba a no gustarle ir a clases y lo veía como una obligación tener que ir al dichoso colegio (nunca se lo pasaba bien con sus compañeros, siempre iba solo y todo esto le evocaban ganas de llorar pero se las reprimía) Era el último curso y todos los chicos se planteaban que haría, si hacer el selectivo u otras cosas, él pensaba que podría seguir estudiando, estaba dándole vueltas a algo que realmente le gustara para dedicarse de mayor a eso, recordó esos buenos momentos en los que de niño pasaba el tiempo con la preciosa Fátima, aquella chica acompañada de su inocente sonrisa y destellante mirada que deslumbraba a todo aquél que lo miraba, y se echaban unas risas con esa cámara de plástico que solían jugar a los modelos, echando fotos al aire e imitando poses sensuales. Realmente a Carlos le gustaba ese momento, no solo por la parte excitante que eran chicos que solían jugar a juegos adultos pero que era más atractivo la idea de hacerlo que el simple hecho. No era eso, era el momento, la esencia de ser presente de semejante criatura y semejante belleza, casi como una diosa, ser el testigo de las impresionante mirada de las chica y plasmarlo en un trozo de tinta, como si nada de este mundo les importara y solo vivieran el momento, Carlos estaba estupefacto siempre que solían jugar a los modelos, su mirada estaba perdida y vacía, no sabía realmente lo que hacían, varios años pasaron y el saco la conclusión que sería interesante vivir esa experiencia de mayor ¿serian todas las modelos igual que Fátima?.Carlos creía mucho en el dicho la mirada de las personas son el reflejo de sus ojos (para él era más que una verdad, y se lo tomaba como creencia) regresamos a la historia.

Cada vez que pensaba en todo esto, alzaba la cabeza en señal de estrés y confusión, con la mirada perdida y en busca de que el cielo lo salvase. Al llegar, se moría de ganas de dormir, bostezaba y unas gotas se escapaban de su cavidad de los ojos, su mirada era cansada y abatida, estaba cansado de siempre intentar de salir allí con alguien, pero por mas que lo intentara nunca conseguía hacer amigos. Atendía un poco ignorando a todo esto abriendo bien los ojos y prestando atención al profesor, pero se moría de sueño y a la vez alicaído, no lograba quitarse esas musarañas si algún día su vida sería algo más que solo él, siempre se emponzoñaba con la idea de que no necesitaba nada de los demás, ya que lo habían rechazado, pero era consciente, estaba sufriendo y su mente era la única respuesta ante todos estos ataques. Los de su clase tampoco ayudaban, no hablaban con él y el era muy tímido (buena combinación).

Los días pasaban y él pensaba en otras cosas, ya no atendía a clase (lo que conocemos con que su mente está en otra dimensión),quería escapar de sus problemas porque nunca se resolverían por si solos [porque si lo hicieran, los demás arreglarían sus problemas, y él nunca lo haría por si solo, y se refugiaría en ellos, como le paso en otras ocasiones] (igual que la crisis) tenía que hacerlo por si solo, pero a la vez no sabía como y siempre se dejaba llevar por sus sentimientos melancólicos y solitarios y se echaba la culpa a si mismo por no echar el frenillo y cambiar su situación o llevarlo de otra forma más positiva, se sentía triste y no lo ocultaba, quería estar solo, Carlos no sabía que hacer, quería fotografiar personas, pero a la vez quería no ver a nadie porque no aguantaba la mirada inquisitiva de los demás (de dudas y desconcierto, esperando a la respuesta de sus preguntas, de que sucedía con Carlos para que estuviera así, pero nadie se lo preguntaba, aceptaron que ya era así) cada vez que los miraba él a ellos, porque desembocaba una tristeza que nunca desembocaría.

Había leído relatos sobre mundos mágicos y sobre personas que se escapan de sus preocupaciones diarias para refugiar en mundos fantásticos e imaginarios, el no quería ser parte de esos clásicos escritores de mundos medievales habitados por dragones y bestias míticas, no quería dejarse llevar por sus sentimientos, quería acabar con ellos y pasar de página, quería hacer el esfuerzo y ser parte de los chicos de su edad y no un viejo carcamal, siempre quejándose de los demás, ser un innovador de las cosas y darle al mundo otro significado y verlo de otra forma, no cambiarlo ni modificarlo sino llevándolo a su forma y que nadie lo controlara (un artista).Quizá eso es lo que más deseara en el mundo y lo que más le gustaba, pero le faltaba la ambición para que sus deseos se cumplieran y es mas por sus problemas que ya hemos contado, siempre con esa mirada triste que cualquier persona intuiría que no está bien. Carlos por dentro estaba bien, solo que no tenía ganas de nada y estaba lleno de un mar de dudas, sabía muy bien lo que le pasaba, pero eso siempre le dejaba agotado y lo que quería era llegar a casa, sabía lo que quería ser de mayor pero siempre se deprimía, siempre pensaba que todo sería igual, siempre pensaría que estaría solo en la vida, siempre...

La única respuesta era fácil, seguir luchando y no dejarse rendir, pero tampoco fingiendo, se acababa el día y estaba más que cansado, muerto de sueño, cerró los ojos y Carlos dejo cerrar los ojos cansado y abatido, pensando que mañana lo único que será es que no se fijen en su mirada.

Suso Rivas

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Luis Brea

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Mirada Vortex

Cuerpos al desnudo, sexo sin complejos, pieles que se enredan, miradas llenas de éxtasis, brazos inmersos en la droga¿ Es Vortex, un conjunto de instantáneas del fotógrafo francés Antoine de Ágata. Su colección evoca a la provocación, el erotismo y la sensualidad. Una apasionante mirada a través del filtro negro capaz de convertir cualquier realidad en un mundo salvaje. La muralla Bizantina de Cartagena (Murcia) ha servido de privilegiado escaparate para el fotógrafo de la agencia Magnum. Sus instantáneas, creadas casi por casualidad, encajan perfectamente en un gran mural que sobrecoge al inicio de la exposición. Se tarta de una pared con más de cincuenta marcos que retratan espacios lúgubres, pieles abandonadas a la droga, vidas sin color, negros convertidos al blanco, y blancos que no tienen luz, pena, tristeza, pasión, sexo, marginalidad¿realidades sociales, que sólo unos pocos, son capaces de convertir en arte.

María Pina Agudo

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Querido Padre,

Hay ojos de color oscuro, otros claros. También hay ojos marrones, verdes, azulverdoso (estos a mí me encantan), negros, marrón castaño, como los tuyos.

Hay miradas que alegran el día, miradas que matan, miradas que son el reflejo del alma, miradas que se descubren por vez primera y miradas que han estado ahí toda la vida. Miradas penetrantes, tiernas, cariñosas, como la tuya.

Una mirada que lleva viendo el mundo hace ya más de cinco décadas, muchos lustros diciendo mucho a los tuyos con tan solo una mirada. Tras cincuenta y cuatro añazos mirándose cada día en el espejo, mirando a la persona con quien llevas compartiendo toda una vida, mirando como tus retaquillos ya no son tan enanos.

Tu mirada lleva con nosotros toda nuestra vida y aún nos quedan muchas cosas que mirar juntos, que descubrir, que compartir contigo. Lo has hecho bien. Y lo seguirás haciendo bien. Gracias por tu mirada que ha estado ahí en todo momento.

Tus hijos, que te quieren

Andrés Abaigar

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Ventana abierta al mundo,

miradas que se encuentran

con Amor

lustro de miradas

Avelina Fernández de la Fuente

Sostengo este recuerdo que no me pertenece, huella de un instante que no consigo sujetizar.

Observo esta imagen atentamente¿

Las ropas, los gestos congelados, el aire que impregna cada forma.

Con todo ello intento crear un relato. Partir de un recuerdo para obtener mi imaginario.

Pero hay algo que me saca de mi camino, Estoy seguro de que son esas miradas, esas miradas que se diluyen en el paso del tiempo.

¿Quién puede negarme que esto no me pertenece?

Estos fantasmas pueden también ser los míos

Damián Rodríguez Pérez

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Por una breve historia de las miradas musicales sobre Alicia

La tercera parte no fue escrita y una Historia de las Miradas se acopla perfectamente al movimiento de una cámara fotográfica, que estampa una imagen invertida; no es una melodía autobiográfica, pero la escritura graba la representación a seguir, y si construimos una narración con una lógica del sentido, la tercera y primera persona pueden incluso, compartir sus miradas, aunque el resultado para una de ellas sea ingenuo y mediocre, ajeno al virtuosismo y la perfección.

Alicia vive en una tierra que envidio¿ Alicia tenía amor pero se apartó de toda su gente. Se sintió como si estuviera sola, distante, fea, con miedo. Ella no sabía que su vida ya estaba hecha¿ Yo vivo en un mundo que Alicia podría envidiar¿ Quiero ser como ella algún día. En un mundo donde todo está invertido y las personas están atrapadas en el laberinto. 1

- Alicia, ¿qué pasa?

- Alicia, ¿qué pasa?

- Algo sobre negro, algo sobre blanco, algo sobre lo incorrecto, algo sobre lo correcto, algo sobre nosotros, algo sobre ellos, algo sobre Bill¿ definitivamente algo sobre Ben.

- Algo acerca de ti, algo acerca de mí, algo sobre A, B, C, D y E¿ algo sobre el infierno, algo sobre el cielo, algo sobre 4, 5, 6 y 7. 2

No le gusta mucho ver la televisión. Ella viene de otro lugar, en algún lugar donde la gravedad no paraliza a la gente. Vive en una casa de campo, tiene conejos blancos para ahuyentar a las arañas. Ella se convertirá en alguien, todo lo que tomará es lo que está en su botella. 3

Cuando me precipité a la ventana y miré afuera, apenas podía creer lo que veían mis ojos. Ahora ella cruza la puerta, con la cabeza bien alta. Sólo durante un momento, atraje su mirada, como una gran limusina conducida despacio. Ahora tengo que acostumbrarme a no vivir al lado de Alicia. 4

Así que¿

- ¡Adiós, Alicia en el País de las Maravillas!

- ¡Adiós, camino de ladrillos amarillos!

Hay una diferencia entre soñar y fingir un sueño. No he encontrado el paraíso. 5

Alicia quiere estar en tu canción. 6 Esta canción se llama Restaurante de Alicia, y trata de Alicia, y el restaurante, pero Restaurante de Alicia no es el nombre del restaurante, es sólo el nombre de la canción, y por eso titulé la canción Restaurante de Alicia. Mi amigo y yo fuimos a visitar a Alicia al restaurante, pero Alicia no vive en el restaurante, vive en la iglesia que está al lado del restaurante, en la torre del campanario, con su esposo Ray, y Fasha, el perro.

(¿Recuerdas a Alicia? Es una canción sobre Alicia.)

Puedes conseguir todo lo que quieras, en el Restaurante de Alicia, excepto a Alicia. 7 - Me doy un buen consejo, pero muy rara vez lo sigo. Muy pocas veces lo sigo, lo que explica el problema. 8

1. Raven Symoné, Alice. Album This Is My Time, 2004.

2. Terrorvision, Alice What's The Matter. Album How To Make Friends And Influence People, 1997.

3. Brian McFadden, Alice in Wonderland.

4. Smokie, Living next door to Alice. Album Smokie, 1976.

5. Jewel, Goodbye Alice In Wonderland, 2006.

6. Psycholand, Alice. Album Curse Of The Coffin, 1991.

7. Arlo Guthrie, Alice's Restaurant. Album Alice's Restaurant, 1967.

8. Pogo, Alice.

Alicia de la Cueva González

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NO RESULTA FACIL

Instrucciones, sólo a medias,

para el desencanto: estrategias

de exacta soledad.

Palabras falsas como la seda,

oraciones que todo lo dejan

infectado de gravedad.

Noticias sin fuentes fiables,

novelas escritas en una tarde,

guitarras sin afinar.

Y así, día tras día,

andamos desorientados

y no resulta fácil,

¿qué es lo que creías?

Y así, día tras día,

nos desencaminamos,

callados, fríos, en el taxi

quemando gasolina.

Día tras día

andamos, gritamos, lloramos,

persiguiendo

nuestra vida.

Discursos largos que no valen,

tratos cerrados con falsos diamantes

lecciones de política¿ conyugal.

Ladrones de miradas elegantes,

redactores de malentendidos

hallazgos para amantes¿ de lo virtual.

Poetas que no suenan como antes,

fiestas donde siempre falta alguien

no resulta fácil¿ olvidar.

José Aguilar Jiménez

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DILEMA

Éranse aquellos ojos que leyendo

Inventaron una noche un poema,

Versos nuevos nacidos de un dilema,

Del insomne que discurre escribiendo.

Incertidumbres del alba inquiriendo

Algún alma que al mirar no le tema;

Pues en el espejo el yo siempre quema

Aunque las palabras estén mintiendo.

Preguntaron a esa mano divina:

¿Cuál es la cruz que en la vida te guía?

¿Cuál es la luz que tu pluma ilumina?

¿Qué motivos llenan tu hoja vacía?

Incógnitas de miradas ladinas

Cautivadas ante la poesía.

Cristina Mosqueira

El chico de las pestañas larguísimas

¿Cómo era tu mirada?

Intensa, el primer día.

Profunda. Inquietante. Potente.

Firme, como tu voz.

Mirada dulce después¿

y suave

mmmm mirada que sabe a beso.

Mirada de niño sin madre.

Mirada abrázame fuerte, ¡más fuerte!

Miradas en la cama,

oscuras,

cercanas,

que incendian.

Vértigo y pasión, tu mirada de noche.

Traviesa y canalla mientras me ducho.

Ilusionista. Cuentacuentos. Mirada aprendida.

Escudriñé tu mirada, lo hice,

pero no encontré nada dentro.

No supe entender lo que había detrás de tus pestañas infinitas.

Te olvido un poquito cada día:

tu tacto suave,

tu olor¿

Pero tu mirada¿

Susana de la Fuente Rodríguez

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LA MIRADA DEL MUNDO

Yo vivo en una habitación, y miro, y miro, por la habitación. Está lloviendo, y miro, como caen las gotas de la lluvia que chocan contra el asfalto, y vuelvo a mirar, y pienso, ¿de dónde viene la lluvia?, viene de lejos, de recorrer el mundo, ¿qué mirada aran esas nubes?, pienso que verán a las personas, a los montes, a los árboles, a los animales, a los bichitos, a los que contaminan, a los que van por la calles, a los que van en sillas de ruedas, a las personas que se matan por una bandera o una religión, a los que se entregan por los más pobres. Ysigo mirando: y veo, cosas que hacemos, edificios grandes, puentes magistrales, ciudades bellas, poblados con gente que no tienen nada,

calles con muchos coches, el humo de fábricas, molinos de viento que obtienen energia natural, personas que lloran o rien, niños que nacen o que mueren, ¿tu qué ves?, yo no se, porque tienes los ojos cerrados y no puedes mirar lo que yo veo, ¿Y sabes, porqué?,

porque tienes la mirada, cerrada, dentro de tu corazón.

José Manuel Mateo Grau

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 Lo intentó¿

Un siglo mirando al techo, deseando poder estirarse, bostezar sin que se te caiga la mandíbula, deseando quitarte las telarañas de las cuencas de tus ojos con los nudillos amarillentos.

¿ y lo intentó¿

Una década mirando los clavos, contándolos, una y otra vez. Cinco años estudiando el crecimiento de un hongo. Sus hifas penetran en el tejido muerto y aceleran la desintegración y putrefacción de tu cuerpo. Más partícipes aún que los propios gusanos, en el proceso de descomposición de la materia orgánica.

¿ y lo intentó¿

Generación tras generación de escarabajos pasan ante tu mirada imperturbable. Observas el auge y la caída de sus dinastías en miniatura, poniendo nombres a cada personaje, a menudo repitiéndote. Veintitrés años intentando recordar como olían los melocotones.

¿ lo intentó, pero no sirvió de nada. Cuando no llega el sueño, ¿en qué se entretienen esos bulbos apergaminados que una vez fueron cráneos? Arriba, la fiesta continúa con canciones ya escuchadas y danzas cansinas. Las cuencas secas siguen esperando un último vistazo al cielo.

Al final no pudo soportarlo más.

No podía dormir.

Se levantó.

David Suárez González

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MIRADAS

Un paseo por la red ficticia,

me acerco al espinar, no creo lo que dices, no creo lo que sientes, apuesto ante las sombras por una jugada magistral, no creo en tus sonidos, ¡no aprecio lo que escucho!, porque no lo saboreo.

¡Dices lo que oyes y no lo que sientes!, eres un ente, una mirada perdida en busca de lujuria, instigada por las sombras, corres hacia la verdad escondida, ¡un secreto abandonado!, que no quiere ser compartido.

¡Miradas tras un telón de plasma!, siento lo que oigo y comparto lo que veo, es la obra de mi vida, la obra de la media noche, solo una palabra, solo un sonido, solo una mirada.

Vincent Douglas

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¿Cómo decirte que te quiero?

Si ni yo sé lo que siento.

¿Cómo decirte que te amo?

Cuando aun, no he bebido de tus labios.

¿Cómo decirte que te deseo?

Cuando nuestros cuerpos aun no se han rozado.

¿Cómo decirte que te extraño?

Si nunca te he tenido a mi lado.

¿Cómo decirte que te pienso y que es a cada momento?

¿Cómo decirte que necesito de tus abrazos?

De los abrazos que nunca nos damos.

¿Cómo decirte que tus miradas me estremecen?

Cuando aun, no nos hemos mirado sin redes.

¿Cómo decirte que mis sentimientos no dudan de que lo son?

¿Cómo decirte que lo que siento es amor?

María José Gómez Rubio

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"SOLEDAD¿"

En mi corazón pude encontrar un vacio que llenar con tú amor, mas no supe expresar lo que en mi interior quería brotar, euforia contenida por miedo a dañarme otra vez, cobarde y egoísta cual soy, preferí huir, dejando vacías miradas entre ambos, huecos en nuestros interior que llenar con tristeza y lágrimas¿

Incierto destino el de mi ser, buscador de amor sin cesar, probando suerte en bocas extrañas, y cuando por fin encuentra labios amigos, se encierra en sí mismo, ocultándose en brillante armadura, escondiéndose del amor buscado y por fin encontrado¿

Mostrándome como angelical ser, lleno de miradas de amor y compresión, mas quizás solamente soy aquel blanco demonio, ladrón del amor de personas, alimentando su desasosegada alma con el sabor de la amargura que deja la soledad en la persona amada, ilusionada y abandonada¿

Juncal Lucas

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No queda nada. Tan solo una habitación. En ella, dos personas, hombre y mujer. Se miran. Están tensos. Miradas. Tensión. Más miradas. Más tensión por lo que antes fue un lugar de unión y ahora se ha visto reducido a un espacio para la nada.

Hace mucho, mucho tiempo atrás, todo era ilusión, felicidad, alegría por vivir el día a día, juntos, compartiendo ideas y proyectos. Pero de eso hace ya mucho tiempo. Ahora la realidad es otra, otra muy diferente que les ha llevado a ni tan siquiera poder mirarse a los ojos, a que ninguno de los dos pueda aguantar la mirada escalofriante y destructiva del otro. Algunos se preguntaran cómo habían podido llegar a esa situación. Solo algunos, porque sus protagonistas, ellos dos, bien sabían los por qués, bien sabían el origen de todo aquello.

Y justo ahora, de pie, el uno frente al otro, no podían parar de pensar en aquella primera noche. El origen del fin. Y él intentaba articular palabras en voz baja, Que... Quer... Quería decirte... Y ella, absorta en sus pensamientos, se mantenía a miles de kilómetros de esa realidad, repitiendo una y otra vez, No, no, no, no, no, no... hasta la saciedad. Así el tiempo se consumía. Dos cuerpos inmóviles, distantes, fríos, en la penumbra de una habitación.

Y entonces, para sorpresa del escritor, la editora preguntó, ¿Pero quién coño va a querer leer esto? No, no, no, no, no...esto no puede ser. Si no vales para esto, dedícate a otra cosa y deja de arrastrarte por ahí intentándolo. Él, cabizbajo, digería cómo podía esas palabras. Pensaba en las muchas horas frente al ordenador. Todo su trabajo, toda su imaginación, todas sus ideas solo encontraban un camino directo a la basura. Y pese a que todo le decía que debía callar, gritó y gritó tantas veces como hiciera falta, Cállate y escucha. Quería decirte que te dejo, que no te aguanto más y te dejo.

Y ese fue el inicio de una gran carrera en el mundo de la palabra.

Andrés Abáigar

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El Sol está ahí, pero las nubes a menudo se agolpan ocultando su esplendor, su calor.

 Son como grandes revolucionarios que luchan contra el sistema.

 Se dejan caer, y su alimento principal inunda ciudades a la vez que nutre los campos.

 ¿Qué podemos hacer? Refugiarnos? o dejarnos empapar y luego secarnos, sacudiendo las gotas, tan frágiles y ligeras, aunque cuándo son demasiadas pesan.

 Podemos permanecer impasibles ante la inundación, o utilizar nuestros mejores recursos

 y sacudirnos el miedo al igual que las gotas para buscar un camino seco, iluminado por el Sol,

y recargar nuestra energía para continuar hacia adelante.

Miramos, observamos y elegimos, y ante la equivocación, volvemos a levantar la cabeza,

 enfocamos de nuevo nuestra mirada y nos fijamos un nuevo objetivo.

 Las gotas no inundaran nuestros ojos enturbiando la mirada, haciéndola desaparecer

 y anulando su capacidad de seducir algo nuevo.

La mirada ha de ser advertida por su objetivo, ésa es su verdadera finalidad.

 Si no existe algo o alguien a quien dirigirla, ésta no sirve de nada.

 Está forjada de un sentimiento recíproco, un significado propio de su máxima expresión,

 y ninguna nube, por turbia u oscura que ésta sea, ocultará mi mirada,

 ni siquiera el brillo imponente del Sol obligará a mis párpados a cerrarse escondiéndola.

Fíjate en mis ojos,

por que ellos te dirán la verdad.

Cuando no sepa explicarme con palabras,

cuando una caricia no baste para expresar todo lo que siento,

entonces fíjate en mis ojos

por que ellos te dirán la verdad.

Y aunque mi cabeza cuelgue hacia adelante

y mis silencios alimenten cada suspiro tuyo

busca el camino que te lleve hasta mi mirada,

y ahí encontrarás lo que buscabas.

Veronika García Rubio

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TEXTOS FUERA DE CONCURSO

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Me levanto y salgo a la calle, parece un día normal. De repente siento una mirada que me mira sin parar. Me vuelvo pero no veo nada y vuelvo a caminar. La mirada me persigue pero no la puedo encontrar. En el trabajo se multiplican y me empiezo a angustiar. Me dirijo a casa, llevandolas detrás. Son Miradas de asombro, miradas de curiosidad. Miradas de lucha, miradas de sinceridad. Llegando a casa me giro, no hay nadie detrás. Pero las siento, ahora son más. Entro en el portal y subo las escaleras. Ellas no se cansan, me miran sin cesar. Cuando abro la puerta, no puede ser, están ahí, en mi sofá. Me fumo un cigarro y me intento relajar. Tendré que vivir con ellas, no las puedo evitar.

Vanesa Benito Ceberio

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"Miradas"

Las miradas cambian constantemente

en su caminar diario, asomando

el corazón al balcón del mundo.

Hay miradas que invitan al amor,

que moldean los sentimientos.

Miradas que te abrazan, que te tocan

Y son capaces de darte un beso.

Miradas que nunca se olvidan,

Como destellos de estrellas fugaces.

Miradas compasivas, miradas amigas.

Otras vagan difusas entre la gente,

anhelando el calor de otra mirada cómplice,

que colme de sed a la mirada errante.

También hay miradas de odio,

de rencor, llenas de sangre.

Miradas insípidas, cubiertas de

escarcha y pobladas de hambre.

Hay miradas rotas, manchadas

de rimel, escondidas tras el humo,

apoyadas en la barra de un bar a media noche.

Y otras miradas brillan reflejadas

por el vino, aromatizadas con especies,

dibujadas por la luz de una vela.

Deseadas miradas, sensuales y sugerentes.

Y hay miradas de agua,

limpias, cristalinas y esperanzadas.

Como la de mi hija, cuando sus

ojos se abren al nuevo amanecer.

Hay miradas que dan la vida.

"A María, de su padre"

Antonio Martínez Ortega