Alberto Rey: Jugar a ser Dios
Todavía queda para el estreno de la FRANKENSTEIN de Guillermo del Toro, pero que el proyecto exista dice una cosa: la historia del monstruo de Frankenstein sigue estando vigente. Porque su pregunta inicial sigue estando presente: ¿Cuál es el límite de la manipulación del cuerpo humano? ¿Llegará la medicina a permitirnos vencer a la muerte?
El progreso de la medicina, otra de esas disciplinas que salió de la magia (los chamanes y curanderos) para entrar en la ciencia, cambió la relación del ser humano con el cuerpo y las enfermedades, que han sido vencidas casi una a una. Pero la muerte sigue presente.
El mito de Frankenstein bebe de ahí. También de la fascinación con la electricidad, cuyo papel en el cuerpo humano revolucionó las ideas que teníamos sobre la vida y la muerte.
El gran explorador cinematográfico de estos asuntos es, sin duda, David Cronenberg, gurú de la “nueva carne”: el cuerpo humano transformado, modificado, evolucionado. Con películas como Inseparables, Crash o Crímenes del futuro, Cronenberg nos propone llevar nuestro cuerpo más allá. En todos los aspectos.
Precisamente en Inseparables Cronenberg exploró un tab