A Elio le va a costar no hacerle perder dinero a Pixar. La película no está funcionando en taquilla, algo relativamente habitual: por cada película rentable hay un par que no lo son. Pero no todas fracasan económicamente por los mismos motivos. Esta temporada, de hecho, hemos tenido varios casos de “flops” muy distintos.
Básicamente, los flops cinematográficos actuales lo son por su alto coste, no por su baja recaudación. ELIO ha costado entre 150 y 200 millones de dólares. Las dos últimas entregas de MISIÓN IMPOSIBLE han duplicado cada una esa cifra.
¿Y las películas de plataformas? Ahí no tenemos más datos de éxito o fracaso que los que las propias plataformas quieran dar. ESTADO ELÉCTRICO, de Netflix, costó 320 millones de dólares. ¿Cuántas cuotas de abonado a la plataforma hay que juntar para pagar eso?
Y luego están las expectativas, claro. La secuela de M3GAN se vino arriba, pero el público no ha respondido. Ahora bien, con un presupuesto de 25 millones, la magnitud de su fracaso no es comparable a los anteriores ejemplos.