Vidas contadasWilliam Ash21/06/2014
Su familia era pobre y de niño vio los cuerpos acribillados de los forajidos Bonnie y Clyde. En la Gran Depresión acabó en los caminos, compartía lo poco que tenía con otros vagabundos y se hizo boxeador porque más puñetazos daba el hambre. Ingenuamente desafiante y decididamente gamberro, fue uno de esos tipos que suscitan admiración y simpatía.. En la Segunda Guerra Mundial llegó a fugarse hasta 13 veces de los alemanes.