Vidas contadasWilli Münzenberg13/11/2013
La calle Spiegelgasse de Zurich, en realidad un callejón, era a primeros de siglo un hervidero, en el nº 14 vivía Lenin y pocos metros más allá estaba el célebre café Voltaire, una guarida de artistas iconoclastas en la que nació el dadaísmo, el movimiento nihilista que se contagió a las vanguardias. Por aquella calle pasaba a menudo un joven rubio y furioso llamado Willi Münzenberg. Su nombre ha quedado en la historia como arquetipo del revolucionario profesional. Su vida fue como una novela de espionaje cruzada con un folletín de misterio.