Vidas contadas Robert de Montesquiou (1855-1921)21/01/2014

Vivió y murió solo sobre la escena que él había construido para sí mismo en

un refugio que lo preservaba de un siglo que desembocaba en la industria, el

dinero y la guerra. El prefría las hortensias azules. Príncipe de la

elegancia, árbitro impertinente del buen gusto, se hizo construir un refugio

y llenó su interior de bibelots y objetos de una delicadeza extrema. La

fascinación ejercida por este personaje en los dulces años de la Belle

Èpoque fue tanta que se convirtió en modelo del el barón de Charlus de En

busca del tiempo perdido de Proust.

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