Vidas contadas Jacques Vaché09/04/2014

Perfeccionó el arte de no conceder importancia a casi nada. André Bretón, el sumo sacerdote del monumento surrealista, lo reconoció como el profeta fundacional. Pero la única obra que dejó antes de suicidarse a los 23 años, fueron unas pocas cartas y algunos dibujos. Irreverente, insatisfecho y sacrílego, en 1919, apenas declarado el armisticio, ingirió 40 gramos de opio. Lo encontraron muerto y desnudo, junto al cuerpo también inerte de un amigo, en el segundo piso de un hotel de Nantes,

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