Vidas contadasHoracio Quiroga21/11/2013
Cuando solo tenía unos meses de edad fue testigo de la muerte de su padre, al que se le disparó accidentalmente la escopeta cuando volvía de caza. Ya en la adolescencia descubrió el cadáver de su padrastro que, víctima de una parálisis cerebral, se descerrajó un tiro. Esas desgracias marcaron para siempre su carácter y, por lo tanto, su destino. La vida trágica de este escritor, llena de muertes y suicidios, llegó a obsesionarlo de tal manera que toda su literatura tiene un sabor morboso y macabro. De todos sus cuentos, tan tristes, el más triste fue su propia vida.