Vidas contadasBeryl Markham (1902 -1986)14/01/2014
En la granja africana de su infancia su única compañía fueron los caballos, las fieras y los empleados negros. Creció salvaje, descalza, sin las restricciones de la educación tradicional británica. En Kenia fue chica de los recados, pero en avioneta. Transportaba a la gente a las granjas distantes, llevaba el correo, rescataba pilotos estrellados, avistaba presas para los cazadores de caza mayor, o hacía un servicio de ambulancia aérea. Un día se atrevió a volar sola desde Nairobi a Inglaterra. Tuvo, pues, una vida de altos vuelos. Su vida la contó ella misma en un libro que sedujo a Hemingway, «Al oeste con la noche».