Esto de escribir sobre alguien al que verdaderamente admiras y hasta idolatras se hace harto difícil, y más si se trata del gran cantautor Javier Krahe, que ha decidido irse sin avisarnos, como él tenía por costumbre.
Dicen que fue el mejor imitador en español del francés George Brassens, con algo de George Moustaki, pero esa definición no hace ninguna justicia a este inspiradísimo compositor y vocalista que rehuía de los ordenadores y seguía escribiendo sus sutiles canciones en una sencilla pero práctica libreta de campo. Krahe, compañero de inicios undergound de los ínclitos Alberto Pérez y Joaquín Sabina, con los que plasmó aquel histórico álbum titulado "La Mandrágora", grabado en directo en el café-teatro del mismo nombre situado en el barrio de La Latina, en Madrid, editado en 1981, en el que Javier ya destacaba especialmente por su singularidad y esa ironía que empapaba todas y cada una de sus interpretaciones. Y así durante 35 años de intensa y fructífera carrera artística en la que nos dejó una imprescindible discografía formada por 15 exquisitos álbumes.
Nos ha dejado, pero siempre estará con nosotros, porque era mucho... Javier Krahe.