Nos sentimos obligados a hacer un mercido homenaje al recientemente desaparecido cantautor italiano Franco Battiato, sin duda, uno de los artistas más sugerentes y atípicos, y creativos de la música italiana de todos los tiempos.
Sí, está claro que Franco Battiato no fue el consabido intérprete de línea hiper-romántica a la que nos acostumbraron otros muchos artistas de ese orígen geográfico, también muy populares en Esapaña y Latinoamérica, gracias a su acertada decisión y casi obligación de grabar su repertorio, o parte, en idioma castellano, y podríamos citar a muchos, algunos del pasado, como Sandro Giacobbe, Richard Cocciante, o más contemporáneos, Eros Ramazzotti, Tiziano Ferro o Laura Pausini.
Pero Franco Battiato era diferente en su propuesta, en lo propiamente musical y en las letras de sus canciones, invariablemente abstractas como un Picasso o un Kandinsky.Eso es lo que sentimos volviendo a escuchar y repasar sus originalísimas obras, en esas versiones que Battiato tuvo a bien registrar en español, con su carismático acentazo italiano, por supuesto.Entre otros éxitos, citamos "La era del jabalí blanco", "Los trenes de Tozeur", "No time, no space", "Centro de gravedad", "Cucurrucucú" o nuestras dos favoitas, "La estación de los amores", y la frenética "Yo quiero verte danzar". Creaciones "pop", que tenían espíritu "folk" o étnico, con una proyección final, insistimos, muy vanguardista.
Surrealismo pictórico, pero reencarnado en la inolvidable música de Franco Battiato.