La década de los años sesenta se caracterizó por el desarrollo y la expansión de una nueva filosofía de vida en la que las reglas de convivencia y los valores tradicionales daban paso a un nuevo estilo de vida. Los hippies deseaban cambiar el mundo, modificar las estructuras para lograr un desarrollo personal más auténtico, más fraternal.
Este movimiento comenzó en California, en la costa oeste de Estados Unidos, a principios de los años sesenta. Los hippies practicaban una ideología basada en la vida simple y la anarquía no violenta. Se oponían a las guerras, al capitalismo, a la monogamia, al consumismo, a las distinción de clases sociales y las prácticas religiosas impuestas.
Esta forma de vida se propagó rápidamente porque no solo era una filosofía de vida, sino que llevaba añadida una estética, una música concreta, un tipo de literatura y una nueva concepción de las relaciones tanto con el medio ambiente como con el Estado.
Los hippies consumían drogas alucinógenas como el LSD, el opio, la marihuana, hachís, Pero rechazaban el alcohol porque provocaba actos violentos y también la heroína porque anulaba a las personas y creaba adicción. Ellos se servían de estas drogas para cambiar su percepción de las cosas y poder crear un arte que los definiera como grupo.