En esta nueva entrega Hollywoodiense nos acercamos a la figura del húngaro Miklós Rózsa, un interesante músico para el cine que en principio nunca fue aficionado al séptimo arte, según confesó en su libro de memorias A Double Life, título homónimo de una de las películas para las que realizó música incidental.
Tras algunas canciones integradas en películas del Oeste por Dimitri Tiomkin como Solo ante el peligro o Gigante, nos adentramos en las partituras de Rózsa para Ben Hur, El Cid o Recuerda (Spellbound).
Además, un descubrimiento estelar de manos del músico francés Charles Koechlin, docente y gran sinfonista, apenas conocido actualmente, que dedicó algunas páginas a estrellas de cine como Greta Garbo o Marlene Dietrich. Como muestra, un botón, en este caso la música concertística de Rozsa, de la que radiamos un movimiento de un intrincado cuarteto de cuerdas creado por su autor como parte de sus trabajos con raíces folklóricas. Casualmente, varias de estas músicas diversas de nuestro espacio usan profusamente un instrumento eléctrico, el theremín.