Sexto continente Françoise Hardy, Johnny Hallyday y Gainsbourg: malditos de26/05/2018

Programa dedicado a la música que marcó la etapa más creativa del S. XX, protagonizada por tres músicos franceses “malditos”. Tenemos con nosotros a Felipe Cabrerizo, que nos presenta dos libros de su creación: Johnny Halliday, a toda tralla, y Gainsbourg, elefantes rosas, del que ya anticipamos algo en este programa; y nos presenta una traducción que ha hecho de una suculenta biografía Françoise Hardy. Memorias.

Estamos en Francia en un período que abarca desde los 50 hasta ahora, pero muy centrado en esos años dorados que fueron los 60, los 70 y comienzos de los 80, antes de que el mundo se viniera abajo y se convirtiera en esta cosa mediocre, gris, que es ahora… La editorial que ha editado estos libros con calidad exquisita es Expediciones polares. Para quienes hacemos Sexto Continente es un placer, un honor, tener sobre la mesa a Gainsbourg, Hardy y Hallyday, y hablamos de cosas más allá de la música, como las adolescencias duras y faltas de amor de nuestras estrellas, la ausencia de la figura del padre, la dificultad de sobrevivir fuera de una familia tradicional, las caídas que tienen las estrellas, las recaídas, los momentos de gloria, los amores difíciles o imposible a los que todos se veían abocados, los prostíbulos, los triángulos y las traiciones, y buscaremos el lado más humano de gente que han iluminado al mundo.

Y hablamos de cómo en unos años se pasa del jazz a la música yeyé, de ahí al rock, al punk, y cómo estos autores lo metabolizan todo, más músicas de América y África, y hacen obras geniales que ya quisiéramos ahora.

No pudimos estar entre 1960 y 1980 en Francia (más que a ratitos), pero pasamos una hora viviendo en sueños en el mejor de los mundos posibles, en la Francia que soñaron nuestras estrellas y que reinventa Cabrerizo. Revivimos el entierro multitudinario de Hallyday (no hubo uno en Francia igual desde Víctor Hugo); la noche en que Hardy se convierte en estrella mundial, y el momento en que Gainsbourg, de un modo quijotesco, recobra la lucidez para dejarse morir.

Nos acompañan seis canciones de nuestras estrellas, entre ellas, no podía faltar;

Je suis venu te dire que je m’en vais

Je suis venu te dire que je m’en vais

Et tes larmes n’y pourront rien changer

Comm’ dit si bien Verlaine au vent mauvais

Je suis venu te dire que je m’en vais

Tu t’souviens de jours anciens et tu pleures…

Sexto continente
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