Bien sé que soy mortal, una criatura de un día, lo escribió Claudio Ptolomeo en su Almagesto, un nombre, Almagesto, que proviene del árabe Al Magjsti, el más grande, un tratado de astronomía escrito en el siglo II. Mi mente, escribiría Ptolomeo sigue los serpenteantes caminos de las estrellas, mis pies ya no pisan la Tierra sino que al lado de Zeus mismo me colmo con ambrosía, el divino manjar. En sus 13 tomos el Almagesto expone los fundamentos de un sistema geocéntrico, con los planetas, la Luna y el Sol girando entorno a la Tierra, incluye además un completo catálogo estelar que sería utilizado hasta la Alta Edad Media. Para su realización Ptolomeo se basó en un antiguo catálogo perdido realizado por Hiparco de Nicea, sucesor de Eratóstenes como director de la Biblioteca de Alejandría. Él fue el que elaboró el primer catálogo de estrellas, el que determinó la división del día en 24 horas o el que midió con mayor precisión la distancia entre la Tierra y la Luna con la invención de la trigonometría. Desde tiempos remotos el ser humano ha buscado en los cielos las respuestas a las grandes preguntas, ¿Cuál es nuestro lugar en el mundo? La tecnología nos permite hoy excavar en las ruinas del origen del Universo, remontarnos a los primeros minutos de la creación del tiempo y del espacio pero la astrofísica sigue siendo una carrera de fondo en la que cada minuto que recorremos pone la meta aún más lejos. Hoy encendemos el fuego de la cueva para iluminar exoplanetas, púlsares, agujeros negros, para encender la llama del conocimiento que nos permita descubrir por qué, como decía Ptolomeo somos seres mortales, criaturas de un día.
Con nuestro colaborador Jaime García Cantero hablaremos del pasado, presente y futuro del turismo y en el túnel del tiempo nos reencontraremos con el escritor Roberto Bolaño.