Esta mañana proponemos una idea sencilla y radical: que la gran revolución de nuestro tiempo no es tecnológica, ni económica, ni política, sino la revolución de los cuidados. Cuidar la fragilidad. Cuidar el tiempo. Cuidar la escucha. Cuidar la música. Porque interpretar, en el fondo, también es una forma de cuidar. Vas a escuchar a Sabine Meyer y la Beerliner Philarmoniker, dirigida por Claudio Abbado, mimando la música de Mozart; escucharás líneas de pensamiento como la de Carol Gilligan: "cuidar no es una debilidad moral: es una forma más compleja de fortaleza.” Y otras interpretaciones en las que esto está en primer plano: Radu Lupu acompañando el dolor Schubert, sin dramas, en sus Impromptus o a Julius Katchen cuidando el equilibrio en el Intermezzo op. 118 de Brahms.