En tiempos de ruido, velocidad y superficialidad, poner en primer plano el verso, la estrofa, el monólogo es un gesto casi político y profundamente estético. Esta mañana quiero proponeros un viaje apasionante por las líneas del teatro universal, que está plagado de fragmentos estelares, cumbres del pensamiento humano. Por supuesto, siempre relacionado con las mejores interpretaciones de la mejor música jamás escrita. Mezclamos textos de Calderón, Lorca, Valle-Inclán, Jardiel Poncela, Jacinto Benavente, Shakespeare, Chéjov, con las interpretaciones de Elisaveta Blumina acompañada por la Orquesta de cámara de Stuttgart; Martha Argerich encaramada al Nocturno op. 27 nº2. Chopin; Andras Schiff interpretando la música de Janáček; o el buen hacer de Edward Gardner al frente de la Sinfónica de la BBC con una partitura de Lutoslawski.