Muchos de los niños de las famlias de dos barrios marginales de Málaga, Los Asperones y Palma Palmilla, llevan en sus raíces el flamenco.Cantan, bailan, tocan la guitarra o el cajón, de manera natural. Y nunca se han planteado que el flamenco se pueda estudiar, que se pueda mejorar con técnica o que incluso, les ayude el día de mañana a encontrar un trabajo. Algo en lo que sí pensaron el Ayuntamiento de Málaga y la Cátedra de Flamencología, y han creado este año la primera Escuela Social de Flamenco, para ofrecer clases gratuitas, después del colegio, a esos chicos y chicas que tienen duende. Estas clases les aportan muchos beneficios, tanto a nivel personal como escolar. Han conseguido reducir el absentismo escolar, han promovido en ellos el esfuero y unos buenos hábitos de estudio. A sentirse mejor con ellos mismos e incluso a vislumbran un futuro mejor, ya que el flamenco les podría ayudar a encontrar un trabajo.