Miramos a nuestro rincón en el sur, a Cádiz, tierra que ha visto nacer y desarrollar su carrera a grandes artesanos que han deslumbrado con auténticas maravillas y que han visto en el Carnaval una vía para desatar toda su creatividad. Son la pieza que no se ve pero que hace posible llenar de color las tablas del Gran Teatro Falla y las calles de Cádiz.
Una historia con nombres propios como el de Pepi Mayo, hija predilecta de la ciudad, recientemente fallecida y referente en la costura o Pepe Berenguer, que a sus 86 años sigue enebrando su aguja con la precisión de una leyenda de la sastrería, Sara Romero, maquilladora y directora de Camerino de Artes y Horrores, una escuela de maquillaje profesional que cada año caracteriza a algunas de las agrupaciones y cuyo resultado deslumbra en el Gran Teatro Falla.