En tiempos de la esclavitud, las mujeres afro dibujaban con sus trenzas las rutas para escapar. Además, en sus peinados ocultaban granos de oro para comprar la libertad y semillas para garantizar la subsistencia. Sin embargo el pelo afro ha sido y sigue siendo motivo de discriminación y racismo. Desde muy pequeñas mujeres negras y mestizas se alisan el cabello para evitar la discriminación. Lo hacen utilizando químicos, que no solo dañan su pelo, sino que ponen en riesgo su salud. Hay estudios de Universidades de EEUU y de los Institutos Nacionales de Salud que demuestran, que las mujeres afro tienen más incidencia de cáncer de útero asociado al uso de estos productos comercializados. También hay niñas, que para cumplir con los cánones occidentales de belleza impuestos, que recurren a la prostitución para pagarse unos tratamientos inaccesibles para sus bolsillos. Un reportaje de Beatriz Viaño.