Han pasado treinta años desde el genocidio de Srebrenica, que acabó con la vida de mas de ocho mil hombres y niños bosnios musulmanes, a manos de tropas serbobosnias. Todavía sigue la búsqueda de los restos de las víctimas, esparcidos en fosas comunes y vertederos, mientras avanza un discurso negacionista que glorifica a los perpetradores de la matanza. La división étnica entre bosnios, croatas y serbios en Bosnia y Herzegovina, agitada por intereses políticos partidistas, no permite una narrativa unificada ni que el país cierre heridas y avance con fuerza hacia la convivencia y la integración en la Unión Europea. Hablamos de todo ello con el presidente de la delegación del Parlamento Europeo para las relaciones con Bosnia y Herzegovina, Davor Ivo Stier y con dos jóvenes bosnias, Esma Kucukalic, profesora en la Universidad Europea de Valencia y periodista, Ajla Henic, investigadora en ciencias políticas en la Universidad de Hamburgo .