Izquierda Unida ha consumado finalmente el divorcio con la federación madrileña y ha roto "legalmente" con su organización territorial con el apoyo del 70 % del Consejo Político, incluido el del coordinador, Cayo Lara, después de una guerra de casi nueve meses por su desafío reiterado a la dirección. Un conflicto que "políticamente", han dicho algunos dirigentes, queda resuelto después de una tensión acumulada que arrancó en octubre por el incumplimiento de las resoluciones que exigían el cese de los portavoces de la Asamblea y el Ayuntamiento de Madrid, Gregorio Gordo y Ángel Pérez, señalados como responsables "subsidiarios" del escándalo de Caja Madrid y las tarjetas opacas. El desencuentro se fue enrocando hasta llegar al punto máximo de enfrentamiento con las discrepancias sobre la manera de converger: si hacerlo sin siglas con Ahora Madrid o con ellas, como defendía la ejecutiva regional. Es la primera vez que IU toma una medida tan drástica porque aunque algo parecido sucedió en 2011 con su organización en el País Vasco, en aquel caso fue a raíz de una escisión en esa federación. La decisión, que afecta a unos 5.000 militantes que tendrán que volver a hacerse el carné de Izquierda Unida si quieren seguir perteneciendo a la formación, ha caído muy mal en IUCM, que la ha calificado de "atropello" y ya ha anunciado que irán a los tribunales. La resolución votada, a propuesta del secretario de Organización, Adolfo Barrena, establece la creación de la nueva federación de IU, que no tendrá entidad jurídica propia y será la dirección federal la que la "pilote" de forma provisional. Lo hará hasta que una asamblea, que se celebrará después de las elecciones generales, permita a Madrid dotarse de sus propios instrumentos de organización. La militancia de IUCM tiene un plazo de tres meses desde hoy para volver a afiliarse a IU, aunque se plantean una serie de escollos como, por ejemplo, qué hacer con sus cargos electos en la Comunidad de Madrid. También tendrán que resolver, seguramente por la vía de los tribunales, la propiedad de las siglas en Madrid que IU reivindica para sí porque la marca consolidada es algo muy importante cuando apenas quedan cinco meses para los comicios. Otra de las cuestiones es quién va a asumir la abultada deuda que arrastra IUCM -casi dos millones con Hacienda y la Seguridad Social más otro millón con proveedores- si bien la dirección entiende que como la federación madrileña tiene entidad jurídica propia "es suya", aunque es una cuestión todavía a estudiar. 14/06/15