El Secretario General de la OTAN, Jens Stoltenberg, desveló el jueves 13 que España iba a enviar a Ucrania cuatro lanzaderas de misiles antiaéreos tierra-aire del modelo MIM-23 HAWK, acrónimo en inglés de Homing All the Way Killer. El anuncio de Stoltenberg sorprendió a la prensa española acreditada en Bruselas, ya que la ministra de Defensa, Margarita Robles, le había escamoteado esa información durante el encuentro informativo que había mantenido con ella, horas antes.
Sobre la exclusión de España del proyecto de escudo antimisiles europeo suscrito por quince aliados de la OTAN, liderados por Alemania, Robles se limitó a señalar que era una cuestión de política interna de Alemania. "A nosotros" -enfatizó- "no se nos ha hecho ninguna petición. Nosotros todas las peticiones que nos hacen las atendemos, y vemos si es posible o no".
Ochenta y cinco "Boinas verde" españoles se encuentran en la primera línea de la lucha contra el terrorismo del llamado Estado Islámico-Daesh en Irak. Así lo explicó desde Bagdad el jefe del contingente del mando de operaciones especiales, teniente coronel Sotelo, durante la videoconferencia con las misiones internacionales que la ministra Margarita Robles mantuvo el 12 de Octubre, con motivo del Día la Fiesta Nacional-DFN. El jefe de los "guerrilleros" españoles en la ancestral Mesopotamia puso de relieve que su misión era "apoyar el entrenamiento de las unidades del Servicio de Contraterrorismo de Irak, y asesorarlos en la ejecución de sus operaciones contra el DAESH". Al respecto, la titular de Defensa hizo hincapié en el principio de subsidiariedad por el que se guiaban los militares españoles para que los militares y Fuerzas de Seguridad de esos países asesorados por España protagonizaran "la batalla contra el terrorismo que nos amenaza a todos".
Del Cuerno de África a Letonia, pasando por Mali y el Sahel, tres mil hombres y mujeres de las Fuerzas Armadas despliegan en las 17 las misiones internacionales en la que España participa bajo bandera de la OTAN, la Unión Europea y la ONU.
En la edición de hoy, hemos sentido la potencia, y onda expansiva", de las veintiuna salvas de artillería en honor de los Reyes, mientras se interpretaba el Himno de España en los actos centrales del Día de la Fiesta Nacional. También hemos escuchado los vítores y aplausos de un público entregado a sus militares. 4000 soldados desfilaron durante hora y media por las calles y el cielo de Madrid. Y lo hicieron a pie o montados en 150 vehículos, 84 aeronaves y 220 caballos. El desfile recuperó el volumen y esplendor de 2019, que fue el último dentro la normalidad previa a la pandemia, y cuyo coste ascendió, ese año, a 900 mil euros.
A lo largo de los cerca de 2 kilómetros del recorrido, miles de personas pudieron contemplar los principales medios que España aportaba a la línea de disuasión de la Alianza Atlántica en el flanco oriental de Europa. De la misión Presencia Avanzada Reforzada, en Letonia, hubo unidades del carro de combate Leopardo 2E, el Vehículo de Combate de Infantería "Pizarro" y el obús de artillería autopropulsada-ATP M109. Aunque no circularon sobre sus cadenas, sino que fueron transportadas en góndolas de seis ejes por camiones-tractor.
Sobre el cielo de Madrid volaron los cazas Eurofighter y F-18 que operan, cada año, desde Estonia y Lituania en la Policía Aérea Báltica de la OTAN. Dos de esos aparatos simularon ser reabastecidos en vuelo por un Atlas/ A-400M/Atlas.
Mucho respeto y memoria el que se vivió durante el homenaje a los caídos, que culminó con una descarga de fusilería y el sobrevuelo de los siete reactores de la patrulla Águila, pintando la bandera de España con sus estelas de gules y oro en el cielo azul de Madrid.
Tres de las agrupaciones más aplaudidas fueron la Legión, la Guardia Civil y los dos paracaidistas del Ejército del Aire que se lanzaron con la bandera de España sujeta a una de sus botas. De seis por nueve metros, y quince kilos de peso, la enseña se enredó en la pierna de uno de los acrobáticos. Mientras descendía, y gracias a su pericia, logró desatarse, quedando el susto inicial en una anécdota.
Y sorpresa fue también que Pedro Sánchez llegara más tarde que los Reyes a la zona cero del Desfile. Momento en que el presidente del Gobierno y la ministra de Defensa fueron abucheados por una parte del público. Griterío contra el jefe del Ejecutivo y Margarita Robles que arreció cuando Don Felipe y Dña. Letizia partieron hacia el Palacio Real para recibir a los más de 2500 invitados a la recepción oficial.