La inseguridad humana derivada de la degradación medioambiental obliga a las Fuerzas Armadas a estar alistadas también para combatir la amenaza del cambio climático a la seguridad nacional. El ministerio de Defensa asegura que los militares españoles están comprometidos en la lucha contra el cambio climático. Sus consecuencias, como el hambre, la escasez de agua potable, la pugna por las materias primas o los éxodos humanos, provocan agresiones y enfrentamientos bélicos.
"Tradicionalmente, las sociedades han identificado las amenazas con agresiones de rostro humano. Enemigos que actuaban mediante la coacción y la fuerza contra la soberanía, la forma de vida de esas sociedades. Ahora, no solo se actúa de manera directa sobre las poblaciones, sino que además se hace sobre el espacio en que esas poblaciones viven", afirmó el teniente general Luis Cebrián Carbonell, Director General de Infraestructuras del Ministerio de Defensa, durante la clausura del seminario "Geopolítica del Cambio Climático", organizado por el Instituto de Cuestiones Internacionales y Política Exterior-INCIPE, el 17 de octubre.
A juicio del Tg. Cebrián "hay que reanalizar el futuro de las amenazas a la seguridad de los españoles, y a la seguridad de la Humanidad, no solamente yendo hacia los tradicionales conflictos políticos que definía Clausewitz en la guerra es la política por otros medios, sino hacia el planeta, en cuanto que el planeta es el entorno en que vive la población, y el descuido del planeta obliga a atender nuevos conflictos que antes no existían".
Y la tendencia es que es que el actual entorno de seguridad, herido por el cambio climático "vaya a peor, en un análisis realista", advirtió, en el mismo foro, el teniente general Fernando López del Pozo, Director General de Política de Defensa. Este alto cargo del ministerio de Defensa no dudó de que las consecuencias serían "un aumento en los niveles de conflictividad, alteración de escenarios, con más zonas áridas o libres de hielo, meteorología extrema, o la modificación de lo que nosotros (los militares) llamamos las táctica y procedimientos, la forma de actuar, producir seguridad -nos gusta decir-, de combatir la amenaza, que, en este caso, son los efectos del cambio climático". Del Pozo remarca que "las Fuerzas Armadas pueden -y de hecho lo hacen- contribuir a paliar los efectos más negativos del cambio climático, pero en ningún caso van a poder el problema por sí solas".
Precisamente, el cambio climático entramará todas las respuestas del Estado a las amenazas y riesgos que se recogen en la nueva "Estrategia de Seguridad Nacional. 2021" que el Consejo de Ministros aprobará próximamente. El documento ya cuenta con la luz verde del Consejo de Seguridad Nacional que el Rey Felipe presidió junto al Jefe del Gobierno, Pedro Sánchez, el pasado jueves, día 18.
La Unión Europea no tendrá un Ejército propio, según el vicepresidente de la Comisión Europea y responsable de la Política comunitaria de Seguridad y Defensa, Josep Borrel. "Nadie está planteando la creación de un ejército propio de la UE. Cada país de los 27 seguirá teniendo el suyo propio", remachó Borrell durante una entrevista, esta semana, con TVE.
La Fuerza Militar que la Unión Europea quiere incluir en su agenda, denominada "Brújula Estratégica", será un Batallón de Reacción Rápida, de naturaleza multinacional, formado por unos 5.000 efectivos, adiestrados, a partir de 2025, para interoperar en escenarios conflictivos, según detalló Borrell durante la reunión que mantuvieron los ministros de Asuntos Exteriores y de Defensa comunitarios los 16 y 17 en Bruselas.
Jens Stontelberg, secretario general de la OTAN, ha dado la bienvenida a la iniciativa de los 27 para potenciar su Defensa. Aunque les advirtió que el músculo militar se vigorizaba solo con más gasto. También les recordó que, en todo caso, la OTAN continuaría siendo la piedra angular de la seguridad europea.