Una de las primeras decisiones que deberá adoptar el próximo gobierno, una vez deje de estar en funciones, será incrementar hasta 400 los militares desplegados en Irak dentro de la coalición anti Daésh, cien más que en la actualidad.
El ejecutivo en funciones sólo puede aprobar medidas urgentes. En todo caso, la luz verde corresponderá al Congreso de los Diputados.
Ese incremento de cien efectivos, según fuentes de la cúpula militar, lo configurarían 25 guardias civiles que se encargarían de la formación de la nueva policía iraquí en la base de Besmaya, al sur de Bagdad.
Según las fuentes consultadas, el Estado Mayor cree también necesario enviar al país del Tigris y el Éufrates, un pequeño grupo de mentores sanitarios para adiestrar al Ejército iraquí tanto en intervenciones quirúrgicas de heridas de guerra como en evacuaciones médicas bajo fuego hostil.