María Bellido e Ignacia Martínez: salvar vidas con agua17/03/2026

Un cántaro de agua podía marcar la diferencia entre resistir o caer en el campo de batalla. En momentos de calor extremo y combates prolongados, las aguadoras recorrían las líneas para llevar agua a los soldados, aliviar a los heridos y sostener la moral de quienes luchaban. Entre ellas destacan dos nombres que han quedado ligados a la memoria de la guerra: María Bellido, asociada a la batalla de Bailén en 1808, e Ignacia Martínez, recordada en los relatos de la guerra de África.

Su labor iba mucho más allá de repartir agua. En medio del combate, se movían entre disparos y humo para atender a los soldados y consolar a los más jóvenes. La tradición cuenta que María Bellido, tras romperse de un disparo el cántaro con el que llevaba agua al general Reding, le ofreció los fragmentos para que pudiera seguir bebiendo. De Ignacia Martínez sabemos incluso cómo era su aspecto gracias a una ilustración de la época: con su cántaro, un fusil al hombro y la indumentaria adaptada para poder moverse entre los soldados.

En su historia nos detenemos junto a la periodista y escritora Carolina Molina. (17/03/26)

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