Viena, 7 de diciembre de 1826.
Cuando la enfermedad afecta a la correspondencia.
¡Mi bienamado y antiguo amigo!
Me faltan las palabras para expresar el placer que originaron en mí su carta y la de Lorchen. Y en efecto, la respuesta debía partir hacia usted veloz como una flecha. Pero en general soy bastante perezoso para escribir cartas, pues creo que de todos modos la mejor gente me conoce bien. A menudo concibo mentalmente una respuesta, pero cuando llega el momento de escribirla, suelo arrojar la pluma, sencillamente porque soy incapaz de escribir como siento. Lamentablemente no puedo escribirle hoy tanto como desearía, pues debo permanecer en cama. De modo que me limitaré a contestar algunos puntos de su carta. Usted dice que me han mencionado por ahí como hijo natural del finado rey de Prusia. Bien, lo mismo me dijeron hace mucho tiempo. Pero he adoptado el principio de no escribir jamás nada acerca de mí mismo y tampoco contestar nada de lo que se ha escrito acerca de mí.
Siempre su sincero y fiel amigo que lo honra,
Beethoven