Nacido en Leipzig en 1926, hijo de comerciantes judíos acomodados y asimilados, el singular y gran escritor en lengua alemana Edgar Hilsenrath, sobreviviente del Holocausto, fallecería en 2018 en la ciudad de Wittlich, en Alemania. Siempre estuvo fuera del canon “oficial” de la literatura alemana de su tiempo, y al modo del insolente y deslenguado alter ego que creó, Jakob Bronsky, Hilsenrath fue en todo momento un escritor iconoclasta, irrespetuoso, de difícil asimilación a otros escritores de la posguerra que habían pasado por los mismos traumas que él sufrió en el gueto de Czernowitz (en Ucrania) donde fue deportado en 1941 junto a su familia.
Capaz de tratar el tema más trágico –el Holocausto- con la lengua vitriólica e irrespetuosa, o con la picaresca canalla de escritores americanos como John Fante o Charles Bukowski, Hilsenrath no siempre fue bien aceptado y tuvo serios problemas para ser publicado. Descubierto con pasión en Europa con algunas décadas de retraso desde el comienzo de su carrera, se dedicaría a partir de su primera obra, Noche, a la minuciosa demolición de todas las ideas políticamente correctas, y de una solemnidad deseable, a la hora de encarar la atroz persecución y aniquilación de los judíos en la época de Hitler.