Por las fronteras de Europa Curzio Malaparte: cuando Europa era un infierno22/03/2022

Nadie más atormentadamente europeo que el grandísimo escritor italiano Curzio Malaparte. Nacido en Prato, en la Toscana, en 1898 y fallecido en Roma en 1957, pocos como él revelaron la parte más turbia, inquietante, brillante, culpable y confesa de un continente en el que todo lo que hubo un día de «noble, digno y puro» y que fue ensalzado con estas mismas palabras por víctimas de un lado importante de la tragedia como el austríaco Stefan Zweig, a finales de la Segunda Guerra Mundial, desprendía tan sólo el olor pestilente de un sueño atroz en estado moral y físico de putrefacción.

Uno de los personajes más inaprensibles y controvertidos de la literatura de la posguerra europea, fascista de primera hora, más tarde renegado y opositor, Malaparte fue también un católico y un comunista ya en el lecho de muerte: se inscribió en el Partido Comunista Italiano a punto de fallecer, en 1957. Además de todo ello, ejerció en vida de Don Juan inmoral y libertino, y fue clasificado de cínico y narcisista por la multitud de inquisidores y enemigos acérrimos que siempre le vilipendiaron.

Malaparte recorrió mil y una aventuras contradictorias a lo largo de su vida; fue siempre el más odiado por los fascistas y también el más prohibido en los países totalitarios. A pesar de haber cambiado de bando, nunca tendría buena reputación entre los intelectuales de la izquierda – que, en cambio, ensalzaban a otros como Céline, feroz antisemita y pronazi, sin ningún rubor o sentimiento de culpa.

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