Poesía exterior La libertad es una flor oliéndose a sí misma29/05/2025

Ve, hijo, acomoda la luna entre los labios, pronuncia con sus cráteres tu nombre, la libertad reunida en una sola palabra: ‘Libre’, libre por designio, tan libre que comprendas lo que duele hacerte responsable de tus actos, tan libre como duermen los difuntos pensando en despertar por la mañana.

Ve, hijo, bienvive para siempre tus defectos, afila una virtud con cada diente, eleva poco a poco la mirada más allá de nosotros para dar contigo, más acá de lo que existe sabiéndote perfecto en cada átomo.

Ve, hijo, conviértete en el hombre más querido de todas las personas de tu vida. Eres irremediablemente hermoso, un beso con la forma de tu madre, sudario en el que reposan nuestros genes. Si hablar de libertad no te hace libre, tampoco habrá de hacértelo tu nombre. La libertad es una flor oliéndose a sí misma.

Don ser humano Libre, señor García Bengoechea: ve, tu cuerpo es el lugar para quedarte, mi corazón es tu camino de regreso a casa.

¡Feliz Júpiter!

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