Llega el verano y con él los titulares de récords; el más caluroso, el peor de incendios de los últimos 15 años. El que vio desaparecer definitivamente los últimos glaciares milenarios y secarse los lagos de alta montaña, el de mayor número de muertes por ola de calor…
Desde el 9 de julio se han producido 269 récords de temperatura con temperaturas nunca vistas en puntos que hasta ahora conocíamos por sus frescas y agradables temperaturas estivales. El primer episodio cálido que hemos sufrido este verano está entre los tres peores por extensión, duración e intensidad desde 1976, cuando comenzaron los registros. Le ha seguido una segunda ola de calor de 9 días con temperaturas infernales de entre 39° y 45°, lo que en zonas como Galicia ha supuesto una anomalía de entre 5 y 20 grados por encima de lo normal para la época del año.
Los efectos han sido devastadores: más de 670 muertes en España en una semana y terribles incendios forestales que en lo que va de año han calcinado 140 mil hectáreas frente a las 30 mil del año pasado, casi siete veces más que la media anual. El número de incendios también es excepcional: se han registrado 302 desde enero frente a los 82 de media histórica. En cuanto a la mortalidad atribuida a las altas temperaturas, los peores días fueron el 18 y 19 de junio, cuando se registraron 206 muertes, según datos del Instituto de Salud Carlos III. Estiman, además, que en todo junio en España hubo 829 muertes que no deberían haberse producido si no hubiera hecho tanto calor.
Y con estas temperaturas, éste posiblemente sea de los más frescos que nos queda de vida…porque hemos metido al cambio climático en una dinámica exponencial tal y como destaca el ecólogo del CSIC, Fernando Vallada, en declaraciones al Telediario de La 1. Mientras, seguimos sin hacer nada.