En Nueva Zelanda el nivel de mar está subiendo el doble de rápido de lo previsto. La previsión era que el nivel marino subiera medio metro para el año 2100, pero en gran parte del país podría ser más cerca de un metro porque al mismo tiempo que sube el nivel del mar la tierra se hunde, lo que pone en riesgo algunas zonas y a sus dos mayores ciudades, a la capital Wellington y a Auckland, la más grande de Nueva Zelanda. Este hundimiento del suelo en algunas zonas del continente está acelerando pues el impacto de la subida del nivel del mar causada por el calentamiento global.
Las proyecciones, calificadas por los expertos como "un poco aterradoras", son el resultado de un amplio programa de investigación de cinco años financiado por el gobierno neozelandés, que combina el trabajo de decenas de científicos locales e internacionales. Ya se considera inevitable el aumento global del nivel de mar de 25 a 30 cm para 2060, independientemente de nuestra futura trayectoria de emisiones. La novedad del estudio es que muestra qué ocurrirá y dónde y cuándo por lo que permite tomar decisiones respecto a las infraestructuras bajo la mirada del cambio climático. Por ejemplo, en Wellington, algunas áreas residenciales sufrirán el impacto de una subida del nivel del mar en unos 30 centímetros para 2040. Las autoridades sostienen que hay que entender que Nueva Zelanda no puede permitirse el lujo de proteger todo lo construído y algunas comunidases que viven cerca del mar tendrán que dejar sus viviendas en los próximos 30 años. El gobierno de Nueva Zelanda está elaborando un plan de 6 años para afrontar estos retos climáticos.