Las grabaciones del sello Chess de Chicago fueron esenciales en la transición del blues al rhythm and blues y el soul. El mes de abril del año 1948, Muddy Waters incendió de pasión los estudios de Chess Recrods con una pieza abrasadora y seminal titulada "I can't be satisfied". El impacto del single de Muddy Waters fue tremendo; de repente, el blues quejumbroso del Delta se transmutaba en un vigoroso aullido de dolor, en una catarata de emociones crudas y directas, amplificadas por una garganta aural y una guitarra eléctrica, nerviosa y desinhibida. Ni siquiera los hermanos Chess fueron conscientes entonces del cambio radical que aquella música presagiaba, tan solo acertaron a intuirlo al comprobar las ventas vertiginosas del single, señal inequívoca de que Waters había acertado en el mismísimo centro neurálgico de los sentimientos y las esperanzas de la juventud negra de la época.