Ya avisó hace muchos años Ray Charles sobre el poder taumatúrgico del soul: «Es lo mismo que hemos estado haciendo los negros durante décadas, interpretar el blues bajo diferentes ritmos, con toda la sinceridad de tu corazón. Más tarde lo llamaron soul, pero el nombre es lo de menos. Se trata de la misma mezcla de góspel y blues, quizás aderezada con una melodía dulce y profunda. Es la clase de música en la que no puedes disimular o falsear tus sentimientos». En el siglo XXI sigue viva la llama del soul en voces muy diversas. Por ejemplo, las de Leon Bridges o la gran Erykah Badu, que hace unos meses grabó con su amigo James Poyser, multiinstrumentista y miembro de The Roots, esta formidable versión del clásico "Tempted", original de los británicos Squeeze.