Donald Fagen escribe en su muy recomendable libro 'Hipsters eminentes' (Libros del Kultrum, 2019): «La mayoría de los músicos que conozco están al corriente de la leyenda de Robert Johnson, el gran bluesman del delta del río Misisipi. A medianoche, en un cruce de caminos, Johnson se tropieza con el diablo (o Eshu o Papa Legba) y, a cambio de su alma inmortal, consigue unas aptitudes sobrenaturales como cantante y guitarrista. Muchas versiones de este relato fantástico sitúan el cruce de caminos en Clarksdale, en el estado de Misisipi, allí donde la autovía 49 se cruza con la 61. Muddy Waters creció en Clarksdale. John Lee Hooker y Sam Cooke nacieron y crecieron allí. Ike Tuner también era un chaval de Clarksdale. Estamos hablando del sur más profundo, y nada menos que en los años treinta. Un lugar y un momento en el que pasaban algunas cosas espeluznantes».