En el discurso que leyó al aceptar el Premio Nobel de Literatura, Bob Dylan sentenció: «Cuando le dijeron que tenía una hermosa voz, Sam Cooke contestó: Bueno, eres muy amable, pero las voces no deben medirse por lo bonitas que son. En realidad, solo importan si te convencen de que están diciendo la verdad». La voz de Sam Cooke no mentía, y tampoco su admiración por Dylan, un chico blanco capaz de escribir una canción como "Blowin' in the wind", «que me avergüenza no haber escrito yo, porque expresa mejor que todos nosotros el sentimiento de liberación que busca el Movimiento por los Derechos Civiles». Sam Cooke recreó "Blowin' in the wind" en una toma memorable en directo en el Club Copacabana de Nueva York, y se inspiró muy directamente en este clásico de Dylan para componer su escalofriante "A change is gonna come".