La senadora del PSOE, Mercedes Berenguer, todavía recuerda con amargura cómo la "llamaron de todo" por defender, hace veinte años, "los productos de higiene femenina o el uso del preservativo". "Las críticas me molestaron mucho, sobre todo, por mi familia", dice Berenguer, por eso prefiere que las opiniones sean "a la cara para poder debatir". Esta enfermera de vocación recuerda con una sonrisa cómo encontró, hace poco, un papel en el que de pequeña firmaba que ya se quería dedicar a la enfermería. Si se sube al estrado del Senado en su cabeza suena cualquier canción de Coldplay y se iría "con cualquiera de cañas, salvo con aquellos que faltan al respeto o siembran el odio con sus discuros". La senadora socialista espera "viajar pronto a Múnich para ver a su hija y nietos" y desea "retomar sus clases de piano".