En España, apenas un 5 % de los aproximadamente 22.000 bomberos son mujeres. Puede parecer poco, pero hubo un tiempo en el que ese porcentaje era cero. Hasta que, en 1987, por primera vez una mujer consiguió una plaza de bombera por oposición: María Luisa Cabañero. Cuenta que sus padres siempre la apoyaron: “Creo que pensaron: si se estrella, que se estrelle ella sola”.
María Luisa Cabañero, acaba de jubilarse tras 38 años y medio de servicio en Ciudad Real. Define su trabajo con una claridad que impresiona: “Arriesgar la vida para salvar la vida de otros; en ocasiones, poner tu vida por delante de la de otros”.
A lo largo de su trayectoria ha acumulado historias y anécdotas de todo tipo. Como aquel compañero que, en sus primeros días, le soltó: “Tú no vengas, que te vas a quemar”.
También reflexiona sobre por qué hay tan pocas mujeres en el cuerpo: “Creo que lo que echa para atrás son las pruebas físicas. No me creo que a las mujeres les dé más miedo el fuego que a los hombres”. Y lanza un mensaje claro para quienes sueñan con ser bomberas: “Hay que proponerse una cosa y a por ello.”