La deportista paralímpica Marta Francés Gómez descubrió el deporte en una etapa difícil de su vida. Era víctima de acoso escolar y, con 16 años, durante unos entrenamientos, empezó a marearse. La llevaron al traumatólogo y, en un TAC, vieron que algo no iba bien. Le detectaron un tumor en el cerebelo. Pasó por quirófano y quedó con una secuela que la obligó a aprender a hablar, a andar… a empezar de nuevo.
Años después, con 23, atravesó otra situación muy dura que derivó en una depresión. Ella misma cuenta que la recuperación fue larga: “Salí de esa, pero no de un día para otro; fueron más de cinco años”.
En ese camino apareció el triatlón: “Dije: a lo mejor esto es lo mío”. Y confiesa que todo lo vivido, lejos de frenarla, le da fuerza.
El año pasado decidió retirarse del triatlón paralímpico profesional debido al bullying incesante, el acoso y la discriminación que asegura haber sufrido durante los siete años que ha practicado este deporte. “Nadie sabe realmente el motivo de un bullying”, reflexiona.
A lo largo de su carrera, Marta Francés ha logrado una medalla de plata en los Juegos Paralímpicos de París, una medalla de oro en el Campeonato del Mundo y una medalla de plata en el Campeonato de Europa.
Ahora nos cuenta su nuevo proyecto: va a abrir su propio centro deportivo de entrenamiento personal en Puertollano. Y lo resume con orgullo: “Los puertollanenses somos muy duros, y si algo nos diferencia es la valentía”.