Juan del Encina sigue tentándose a sí mismo a través de oleajes, géneros literarios, épocas, tempestades de luz y espirales de sombra. Continúa siendo Juan de Fermoselle, el poeta y autor teatral, con fondo religioso, de la España agitada de los Reyes Católicos. Creará su propio registro en un Renacimiento dramático, fervoroso y profano, en el que brilla con Juan de Anchieta y Juan de Urreda, Francisco de Peñalosa o Joan Cornago. Además de su esencia petrarquista, que desarrolla en varios frentes, sus villancicos se alzan durante la Navidad de 1492: en el año de la caída de Granada y del descubrimiento de América, caerán también las viejas formas métricas y se descubrirán sus églogas teatrales, con unos pastores anunciando el nacimiento de Jesucristo.